Apolo 8: de regreso a casa
Nuestros héroes habían resuelto por fin la duda que más atormentaba a la Humanidad: Santa Clós existía. También habían abandonado la órbita lunar y se dirigían con singular entusiasmo a casa. Pero si bien lo difícil ya había pasado, ahora venía lo peligroso.
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Apolo 8: ¡Sí existe Santa Claus!
Control de Misión seguía esperando. ¿La inserción lunar habría sido exitosa? ¿La Luna ya conocería lo que es tener su propio satélite? ¿Se habrán estrellado los astronautas? ¿Habrán salido disparados con dirección a Neptuno? ¿ Existe Santa Claus? Y entonces, justo en el momento preciso, se recibió una señal proveniente de la nave, indicando que el Apolo 8 mantenía una órbita de 311 por 112 kilómetros sobre la Luna.
Apolo 8: ¿Existe Santa Claus?
Borman viajaba por el espacio con el dudoso honor de ser el primer hombre con vómitos, mareos y ganas de tejer chambritas en el Espacio Sideral. La nave había quedado hecha un asco y la gasolinería más cercana estaba cada vez más lejos y sin posibilidades de regresar a tiempo para evitar otro accidente de esa naturaleza…
Apolo 8: Veloz cual saeta
Borman, Lovell y Anders, a bordo del Apolo 8, habían cumplido con todas las labores que les habían sido encargadas, y a las siete horas de haber despegado de Cabo Keneddy habían colocado a la nave en Modo de Rosticería…
Vayamos a la Luna
Wally Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham, la tripulación de reemplazo para el Apolo 1, se elevó en la misión Apolo 7 y le permitió a la NASA retomar confianza. La misión se enfrentó con muy pocos problemas. El Sistema de Propulsión del Módulo de Servicio, el cohete que colocaría al Apolo en órbita lunar, y lo que es más importante, lo sacaría de ella, fue disparado ocho veces, prácticamente perfecto en cada ocasión. Aunque ninguno de ellos fue seleccionado para misiones posteriores, por problemas con Control de Misión, demostraron que la nave Apolo era un vehículo eficaz en el espacio.