Reporte Especial Influenza A(H1N1)/2009 (17)

Bienvenidos de nuevo a nuestro reporte especial. Comenzamos, como es nuestra costumbre, con los más recientes datos de la OMS.

Mapa de infecciones

Mapa de infecciones

Hay un total de 12515 casos confirmados por laboratorio y 91 muertes en 47 países; los países con muertes confirmadas son: México con 4174 casos y 80 muertes; los Estados Unidos de América con 6552 casos y 9 muertes; Canadá con 805 casos y una muerte, y Costa Rica con 28 casos y una muerte.

 

Es tiempo, entonces, de hablar de ciencia relacionada con la influenza. Jon Cohen, quien publicara en Science del 8 de mayo de 2009 un seguimiento detallado del brote de influenza en México (un extracto puede verse aquí) sigue investigando, y en su más reciente artículo (extracto) trata de predecir el comportamiento de la epidemia basándose en lo que hemos aprendido de las pasadas pandemias. Esto plantea una interesante pregunta, que ya hemos tratado antes y nos hemos visto incapaces de responder: ¿De dónde viene la cepa de influenza atípica humana A(H1N1)/2009?

Los datos apuntan a que el origen de la influenza es americano, porque hay un mayor número de casos en los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos, pero hay información insuficiente. Algunos investigadores no descartan que su origen sea asiático y haya migrado por artes de la Gran Ostra Morada, mientras que otros sostienen que definitivamente fue americano, pero no terminan de decidirse si pasó de México a EUA o al revés volteado.

Por supuesto que éste enigma sólo podrá aclararse cuando termine la epidemia y tengamos los datos puros y duros a nuestra disposición, pero eso parece ser cada vez más lejano. Recordemos que estamos hablando de una pandemia que todavía no ha matado a cien personas, en tanto que la gripe común se carga a unos 15000 mexicanos al año. La gente, sin embargo, sigue planteándose que la actuación de los gobiernos en general y del de México en particular fue excesiva, y algunos sectores de la polaca nacional ya llaman “error de abril” a la actuación del gobierno de Calderón. ¿Y quién soy yo para negar esa realidad? Un ingeniero y divulgador científico, ése soy. Advierto de nueva cuenta: no sólo soy un ser apolítico, sino que soy un ser francamente anárquico, así que de lo que no me pueden acusar es de apoyar a Calderón y su equipo. Pero los hechos son los hechos, y a los hechos me remito.

Lo que sabemos, con datos duros y contrastables, es que el primer caso de influenza atípica en México se detectó el 1 de abril de 2009 y la primera muerte se dio el 12 de abril. Ese mismo día se le notificó a la Organización Mundial de la Salud que había un brote epidémico, y la OMS solicitó más información. Para el 22 de abril ya se habían enviado a Canadá unas cincuenta muestras de pacientes, para secuenciar y aislar al virus culpable, que ya se sabía era de influenza pero su origen era desconocido. Canadá confirmó que se trataba de una nueva cepa de influenza. Basándose en esta información, las autoridades decidieron implementar medidas de emergencia aconsejadas por la OMS primero en el Estado de México y en el Distrito Federal, después en el resto del país, en una coordinación sin precedentes entre los tres partidos políticos más importantes del país: PAN, PRD y PRI. Las medidas de emergencia llegaron a su cúspide entre el 27 de abril y el 5 de mayo. Se tomó la decisión de levantar las medidas sanitarias en todas las entidades del país entre el 11 y el 18 de mayo, pero algunas entidades, como Jalisco, volvieron a imponer la alerta ante una nueva oleada epidémica.

No se discute si se hizo lo correcto. AL contrario, la comunidad internacional sanitaria aplaude la actuación de las autoridades mexicanas en todos sus niveles, pues contuvo de manera efectiva su brote epidémico, y si el número de muertes fue muy elevado es porque los mexicanos no van al médico a menos que se estén muriendo, lo que explica el elevado número de muertes (aunque no lo justifica). Si hay una discusión sería, acaso, cómo compensar a México por el grave daño económico que sufrió en esta epidemia.

Es aquí donde nos enfrentamos con graves problemas. ¿Cómo cuantificar las perdidas que se produjeron durante una crisis económica y sanitaria? No cabe la menor duda de que habrá mucho por hacer y cuantificar, pero también que será importante no ceder a la tentación de regalar el dinero: si se dejó de ganar dinero eso no es igual a que se perdió dinero. Y tampoco hay manera de saber si las cifras de muertos habrían alcanzado tres, seis o nueve dígitos de no haberse decretado la emergencia sanitaria.

De cualquier manera ésta novela promete más emociones. Regresaremos el próximo viernes con una actualización del avance epidémico.

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