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	<title>cuarentaydos.com.mx</title>
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	<description>Al infinito y más allá... si logramos despegarnos del suelo.</description>
	<pubDate>Fri, 14 Nov 2008 18:44:43 +0000</pubDate>
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		<title>Apolo 8: de regreso a casa</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2008 18:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Descategorizados]]></category>

		<category><![CDATA[Frank Borman]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestros héroes habí­an resuelto por fin la duda que más atormentaba a la Humanidad: Santa Clós existí­a. También habían abandonado la órbita lunar y se dirigí­an con singular entusiasmo a casa. Pero si bien lo difí­cil ya había pasado, ahora vení­a lo peligroso.

El bueno de Jim Lovell se entretení­a calculando la posición del Apolo 8, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestros héroes habí­an resuelto por fin la duda que más atormentaba a la Humanidad: Santa Clós existí­a. También habían abandonado la órbita lunar y se dirigí­an con singular entusiasmo a casa. Pero si bien lo difí­cil ya había pasado, ahora vení­a lo peligroso.<br />
<span id="more-1078"></span></p>
<p>El bueno de Jim Lovell se entretení­a calculando la posición del Apolo 8, maniobrando la nave para poder ver las estrellas que le permitirí­an saber dónde estaban en caso de que algo le pasara a la computadora de a bordo, tecleando las instrucciones adecuadas para que la nave girara. Empleaba ese tiempo porque no habí­a nada más qué hacer mientras no se acercaran a la Tierra. En eso estaba cuando la nave hizo funcionar sus motores. Una metida de pata del tamaño de una catedral gótica. Una entrada en blanco borró parte de la memoria de la computadora, entre otras cosas, la posición de la nave. Así­ que la Unidad de Medición Inercial pensó que todaví­a se encontraba en Cabo Cañaveral y comenzó a disparar los motores para corregir la altitud.</p>
<p>Evidentemente, en cuanto la tripulación se dió cuenta de lo que pasaba, detuvo a la computadora y comenzó a investigar lo sucedido. Ahora debían reingresar los datos que le dirí­an a la compuadora su posición real. Lovell invirtió 10 minutos en averiguar la posición del vehí­culo con exactitud, tras de localizar a Sirio y a Rigel alineando la nave con la ayuda de los impulsores de corrección de rumbo, y otros 15 minutos para ingresar los datos en la computadora. Este &#8220;entrenamiento&#8221; le sería de gran utilidad a Lovell unos 16 meses después. (Ya llegaremos a eso, a su debido tiempo.)</p>
<p>Allá arriba no habí­a gran cosa que hacer mientras no se acercaran a la Tierra. Los astronautas estaban relajados, tranquilos y felices, viendo el paisaje por las ventanillas y monitoreando la salud de la nave. Mientras los especialistas en balistica de la NASA en Houston calcularan la trayectoria y les dieran los datos correctos, todo estaría bien y podrí­an descansar los dos dí­as y medio que faltaban para ingresar a la órbita terrestre y descender en el Océano Pacífico. Bueno, casi. Faltaba una transmisión final, la quinta y última desde el Espacio. Era la tarde de Navidad y los astronautas le enseñaron al mundo cómo era vivir en el espacio, a blanco y negro, eso sí­. Apenas terminar la transmisión, los tripulantes del Apolo 8 recibieron un regalo de parte de Deke Slayton: en el gabinete de comida habí­a tres regalitos de parte de las esposas de Anders, Borman y Lovell, además de pavo verdadero con todo y relleno (deshidratado, claro) y tres botellitas de brandy (que no abrieron, para no comprometer la misión, lo cual fue bueno, en vista de la metida de pata de Lovell).</p>
<p>Dos días tranquilos y hasta aburridos transcurrieron antes de que la tripulación se preparara para el reingreso a la atmósfera terrestre. El plan era sencillo: la  tripulación dejaría a la nave en la altura y posición justas y la computadora se encargaría de todo lo demás. Sólo si la computadora fallaba, Borman se encargarí­a de tomar el control. Por fortuna la computadora de a bordo no usaba Windows.<br />
Los astronautas se metieron a la Cápsula de Reingreso, sellaron escotillas, se ajustaron los trajes, se separaron del Módulo de Servicio, se acomodaron en sus asientos, se colocaron los cinturones de seguridad, y se pusieron a esperar. Seis minutos antes de que entraran a las capas más altas de la atmósfera, la tripulación vio a la Luna erguirse majestuosa en el horizonte terrestre, justo como habían predicho los expertos en balística que vigilaban la trayectoria. Y entonces empezaron a caer. Apenas habí­an empezado a entrar a la atmósfera terrestre cuando los astronautas vieron el plasma por las ventanillas. El plasma, en realidad aire supercalentado por la fricción de los escudos térmicos contra la atmósfera terrestre, le daba a las ventanillas una coloración amarillenta. La capsula comenzo a perder velocidad a causa de la fricción y la desaceleración estaba más o menos en el orden de los 6 <em>g</em>, que equivalen a algo así como 59 m/s². Con la computadora controlando el descenso por el simple procedimiento de cambiar la derrota de la nave, es decir, su ángulo de orientación. El Apolo 8 descendía cual piedra con rumbo al océano. A nueve kilómetros de altura, la cápsula desplegó un paracaídas piloto que estabilizarí­a la nave; a los 3 kilómetros de altura la nave desplegó tres paracaidas principales.  Y entonces cayeron a las frí­as y húmedas aguas del Océano Pacífico.</p>
<p>Apenas tocar las aguas, los paracaí­das arrastraron a la maltrecha nave y la pusieron en lo que la NASA denominaba Posición Estable 2: de cabeza. Y mientras se enconraban como el Martini de James Bond: batidos pero no agitados, Borman ya estaba mareado y esperaba de todo corazón que los tres globos de flotación colocaran a la nave en una posición más traquila y menos molesta. Cuarenta y tres minutos después llegó el primer buzo proveniente del USS Yorktown, poniendo como excusa que no los habían localizado antes porque habían aterrizado antes del amanecer. Cuarenta y cinco minutos después, la cápula y todos sus tripulantes (y el buzo) se encontraban en la cubierta del portaaviones, que apuntó proa a casa con su valiosa carga: los primeron hombres en haber sobrevolado la Luna.</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/thumb/f/fa/Ap8-S68-56310.jpg/571px-Ap8-S68-56310.jpg" alt="" /></p>
<p>Ah, la satisfacción de un trabajo bien hecho. Pero eso no es todo, no. Falta más, mucho más.</p>
<p>En nuestro próximo episodio: tres nuevos héroes recibirán la misión de probar varios componentes del proyecto Apolo mientras se encuentran en órbita sobre la luna. ¿Podrán nuestros héroes con la tarea? ¡No se pierdan &#8220;El hombre va a la Luna&#8221; Episodio VI: Apolo 9!</p>
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		<title>Apolo 8: ¡Sí existe Santa Claus!</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Nov 2008 18:05:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

		<category><![CDATA[Frank Borman]]></category>

		<category><![CDATA[Jim Lovell]]></category>

		<category><![CDATA[santa claus]]></category>

		<category><![CDATA[tti-1]]></category>

		<category><![CDATA[William Anders]]></category>

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		<description><![CDATA[Control de Misión seguía esperando. ¿La inserción lunar habría sido exitosa? ¿La Luna ya conocería lo que es tener su propio satélite? ¿Se habrán estrellado los astronautas? ¿Habrán salido disparados con dirección a Neptuno? ¿ Existe Santa Claus? Y entonces, justo en el momento preciso, se recibió una señal proveniente de la nave, indicando que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Control de Misión seguía esperando. ¿La inserción lunar habría sido exitosa? ¿La Luna ya conocería lo que es tener su propio satélite? ¿Se habrán estrellado los astronautas? ¿Habrán salido disparados con dirección a Neptuno? ¿ Existe Santa Claus? Y entonces, justo en el momento preciso, se recibió una señal proveniente de la nave, <a class="internal" title="Apollo 8 first lunar orbit transmissions.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9b/Apollo_8_first_lunar_orbit_transmissions.ogg">indicando que el </a><a class="internal" title="Apollo 8 first lunar orbit transmissions.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9b/Apollo_8_first_lunar_orbit_transmissions.ogg"><em>Apolo 8</em> mantenía una órbita de 311 por 112 kilómetros sobre la Luna.</a></p>
<p><span id="more-1076"></span><br />
Después de que se reportara el estado general de la nave y que Control de Misión reportara que sus datos concordaban con los de Houston, Lovell fue el encargado de describir en detalle la superficie de la Luna:</p>
<blockquote><p>&#8220;La Luna es esencialmente gris, no hay color, es como estuco o arena gris de alguna playa. Podemos ver grandes detalles. El Mar de la Fertilidad no se distingue tan bien como se ve desde la Tierra. No hay mucho contraste entre el mar y los cráteres que lo rodean. Todos los cráteres están redondeados.  Hay bastantitos, algunos de ellos se ven más nuevos. Muchos se ven como si &#8211;en especial los redondos&#8211; como si los hubieran golpeado meteoritos o proyectiles de alguna clase. Langrenus es un gran grater, tiene un cono central en medio. Las paredes del cráter tienen terrazas, unas seis o siete terrazas al descender&#8230;&#8221;</p></blockquote>
<blockquote><p><em>The Moon is essentially grey, no color; looks like plaster of Paris or sort of a grayish beach sand. We can see quite a bit of detail. The Sea of Fertility doesn&#8217;t stand out as well here as it does back on Earth. There&#8217;s not as much contrast between that and the surrounding craters. The craters are all rounded off. There&#8217;s quite a few of them, some of them are newer. Many of them look like &#8211;especially the round ones&#8211; look like hit by meteorites or projectiles of some sort. Langrenus is quite a huge crater; it&#8217;s got a central cone to it. The walls of the crater are terraced, about six or seven different terraces on the way down.</em></p></blockquote>
<p>Lovell continúa describiendo el terreno mientras lo sobrevolaban. Una de las tareas fundamentales de la tripulación era hacer un reconocimiento general de los posibles sitios en los cuales se podría posar una futura misión Apolo, especialmente una en el Mar de la Tranquilidad que se veí­a especialmente prometedora, y donde se planeaba que el Apolo 11 aterrizara. De hecho, el Apolo 8 habí­a salido en una fecha en que las condiciones de iluminación eran especialmente favorables, y la nave llevaba una cámara fotográfica montada que tomaba una fotografí­a por segundo de la superficie de la Luna. Bill Anders se la pasarí­a 20 horas tomando el mayor número de fotografías de los posibles sitios de aterrizaje de la Luna allá abajo. Para el fin de la misión la tripulación habí­a tomado 700 fotografí­as de la Luna y 150 de la Tierra, sin contar las de la cámara automática. Las imágenes son impactantes: cráteres y cráteres producto de impactos de meteoritos sobre la Luna. Por ejemplo, tenemos la siguiente fotografía de Goclenius:</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 407px"><img title="Cráter Goclenius, en el Mar de la Fertilidad, con sus enigmáticas rayas." src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/02/As8-13-2225.jpg" alt="Algunos conspiranóicos insisten en que Goclenius era una base extraterrestre por el simple hecho de que tiene rayas. Allá ellos..." width="397" height="386" /><p class="wp-caption-text">Algunos conspiranóicos insisten en que Goclenius era una base extraterrestre por el simple hecho de que tiene rayas. Allá ellos...</p></div>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/thumb/0/02/As8-13-2225.jpg/616px-As8-13-2225.jpg" alt="" /></p>
<p>El Apolo 8 estaba en contacto con la Tierra durante una hora y luego se perdía la señal, porque la Luna la bloqueaba. Borman constantemente pedí­a datos del SPS: su mayor preocupación era saber si el motor seguía operativo, para poder usarlo en caso de un retorno temprano a la Tierra. De hecho, insistí­a en que Control de Misión le diera una respuesta de &#8220;Va / No Va&#8221; antes de que perdieran comunicación en cada órbita.</p>
<p>Apenas habí­an terminado la primer órbita sobre la Luna y comenzaban a tener comunicación con la Tierra de nueva cuenta cuando la tripulación se preparó para su segunda transmisión en vivo desde la Luna. Esta vez, lo que se veía en las pantallas de televisión de medio mundo no era la Tierra sino la Luna. La Luna con mayor detalle que jamás antes se hubiera visto. Anders describía los cráteres en cuanto pasaban por sobre uno de ellos, y se despidieron de la Tierrra hasta Navidad. Inmediatamente al terminar la segunda órbita, el Apolo 8 utilizó una vez más el motor de SPS, esta vez por 11 segundos, para estabilizar su órbita elí­ptica en una casi circular de 112.6 km por 114.8 km sobre la Luna.</p>
<p>En las siguientes dos órbitas la tripulación siguió verificando la nave y fotografiando la Luna. En el tercer pase, Borman leyó una pequeña oración para su iglesia, ya que él habí­a estado programado para leerla en el servicio de medianoche de la Iglesia Episcopal de Saint Christopher, en Seabrook, Texas. Pero como se le atravesó el viaje a la Luna y no pudo asistir, un ingeniero de Control de Misión, Rod Rose, le sugirió a Borman que grabara la oración y que Rose se encargarí­a de llevarla a la iglesia para que la reprodujeran durante el servicio religioso.</p>
<p>Poco después de comenzada la cuarta órbita, la tripulación presenció algo nunca visto antes: un Amanecer de Tierra. ¿Por qué no se habían dado cuenta en los dos pases previos? ¡Porque no estaban mirando en la dirección adecuada! Anders miraba casualmente por la ventanilla de la nave cuando notó que salí­a una bola azul con blanco del horizonte lunar. Inmediatamente la tripulación se dió cuenta de que era la Tierra y se apresuró para tomar una foto histórica. Anders tomó la primer fotografí­a a blanco y negro y después tomó la primer fotografí­a a color, una de las imágenes más famosas en el mundo actual. Después de la misión, Borman y Anders decían que cada uno de ellos había tomado la primera foto. Lovell dijo que en realidad la foto se la debí­an a él, porque era quien estaba a cargo de la nave en ese momento. Se terminó determinando que fue Anders el que tomó la primera foto con Borman en un honroso y cercano segundo lugar. Pero vean qué foto, damas y caballeros, qué foto:</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a8/NASA-Apollo8-Dec24-Earthrise.jpg/600px-NASA-Apollo8-Dec24-Earthrise.jpg" alt="" />Anders continuó tomando fotografí­as mientras Lovell se quedaba a cargo de la nave y Borman se tomaba un merecido descanso. Como siempre, dormir era difí­cil, pero Borman alcanzó a dormitar por un par de órbitas. Se despertaba cada tanto preguntando cómo iba todo, y le decí­an que todo iba muy bien.</p>
<p>Pero Borman finalmente despertó cuando notó que sus compañeros cometían más errores que de costumbre, y lo que menos quería Borman es que las cosas empezaran a malir sal &#8211;digo&#8211; salir mal. Lovell y Anders tení­an dificultades para entender preguntas y ya no respondí­an bien, o peor aún, debían repetirles las respuestas. Borman se dió cuenta de que todos estaban muy cansados por no haber podido dormir bien en tres días, así que le ordenó a Lovell y a Anders que descansaran un poco, y de paso mandó al cuerno las instrucciones del plan de vuelo sobre las fotografías de la superficie lunar. Anders y Lovell discutieron con Borman, Anders sobre todo diciendo que estaba muy bien y que no le pasaba nada, pero Borman no se conmovió. Anders finalmente aceptó que Borman pusiera la cámara automática para seguir fotografiando la Luna. Borman también le recordó a los dos que habí­a una tercera transmisión de televisión planeada, y que lo menos que esperaban de la tripulación es que estuviera alerta y consciente de lo que hací­an. Anders y Lovell se echaron una siesta de un par de órbitas mientras Borman permanecía a cargo del Apolo 8.</p>
<p>Ya iban por la órbita número nueve cuando la <a class="internal" title="Apollo 8 describing the Moon.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/89/Apollo_8_describing_the_Moon.ogg">Transmisión de Navidad comenzó</a>. Borman introdujo a la tripulación, y luego cada astronauta dijo sus impresiones sobre la superficie lunar y lo que se sentía estar en órbita sobre la Luna. Borman lo describió como &#8220;un vasto, solitario, amenazante tipo de existencia o una extensión de nada&#8221; (<em>&#8220;a vast, lonely, forbidding type of existence or expanse of nothing&#8221;</em>). Y un rato después de describir dónde estaban Anders dijo que la tripulación tenía un<a class="internal" title="Apollo 8 genesis reading.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2e/Apollo_8_genesis_reading.ogg"> mensaje para todos en la Tierra.</a> Cada astronauta leyó una sección del Génesis 1:1:10, uno de los dos mitos de la creación segÃºn la Biblia. Borman cerró la transmisión con un &#8220;Y de parte de la tripulación del Apolo 8, cerramos con un Buenas Noches, Buena Suerte, Feliz Navidad, y que Dios los bendiga a todos, a todos en la buena Tierra&#8221; (&#8221;<em>And from the crew of Apollo 8, we close with, Good night, Good luck, a Merry Christmas, and God bless all of you, all of you on the good Earth</em>&#8220;).</p>
<p>Este mensaje ocasionó un ligero revuelo acá abajo. Madalyn Murray O&#8217;Hair, una activista que abogaba por el ateí­smo en todos los aspectos del Gobierno (una efectiva separación entre la Iglesia y el Estado), demandó a la NASA sobre la lectura del Génesis. Ella esperaba que las Cortes ordenaran a todos los astronautas norteamericanos, en su posición como empleados del Gobierno, que se abstuvieran de rezar en público en el Espacio, como parte del respeto a la libertad de cultos: esto podrí­a enojar a otros sectores de la población que no compartían las mismas creencias. Aunque las cortes rechazaron el caso, esto causó que la NASA fuera más cautelosa en el futuro sobre cuestiones religiosas durante el resto del programa Apolo; por esta causa el hecho de que Buzz Aldrin hubiera tomado la Comunión en la Luna fue mantenido en secreto por muchos años. (Más información al respecto cuando lleguemos pisar la luna)</p>
<p>La tripulación había terminado con sus tareas allá arriba y lo único que faltaba por hacer era la Inyección Trans-Terrestre, que ocurrirí­a unas dos horas y media después de que la transmisión de televisión de Navidad terminara. Esta era la fase más crí­tica de todo el viaje: si el SPS no se encendía, allá arriba se quedarían volando para siempre; si se pasaban de la cuenta, perderían la tierra; si no lo hací­an a tiempo, perderían la Tierra, Y por si fuera poco, de nueva cuenta la inyección debí­a hacerse cuando estaban en el Lado Oculto, sin contacto con la Tierra. Los segundos seguí­an siendo eternos cuando los astronautas encendieron el motor.</p>
<p>A las 89 horas, 28 minutos y 39 segundos de iniciada la misión, en el segundo exacto en que estaba predicho, la telemetrí­a de la nave fue captada de nueva cuenta en Houston. Unos instantes después, en cuanto se recuperó el canal de voz, Lovell le dijo a Houston: &#8220;Les informo: sí­ existe Santa Clós&#8221; (&#8221;<em>Please be informed, <a class="internal" title="Apollo 8 on the way home.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0d/Apollo_8_on_the_way_home.ogg">There is a Santa Claus</a></em>&#8220;), a lo que Ken Mattingly respondió &#8220;Afirmativo, ustedes son quienes mejor lo saben&#8221; (&#8221;<em>That&#8217;s affirmative, you are the best ones to know</em>&#8220;). Era 25 de diciembre de 1968.<br />
Ahora todo era cuestión de coser y cantar, ¿verdad? ¡No!  En nuestro próximo episodio:</p>
<p>Borman, Anders y Lovell se preparan para la Inyección Orbital Terrestre, la fase más peligrosa de toda la misión. Si se inyectan en un ángulo demasiado obtuso, rebotarán en la atmósfera y nunca más los volveremos a ver; si se inyectan en un ángulo demasiado agudo, caerán a Tierra convertidos en una masa amorfa y humeante. Y si se inyectan antes de tiempo, caerán en algún lugar no previsto y nadie podrá rescatarlos nunca más&#8230;</p>
<p>¿Qué les depara el destino a nuestros héroes? ¿Habrá resistido el escudo térmico los rigores del Modo de Rosticerí­a? ¿Borman utilizará la adecuada propulsión a chorro? ¿Si te toman una fotografí­a te roban el alma? ¡No se pierdan nuestro siguiente episodio, a la misma batihora y por el mismo baticanal!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Remember, remember the fifth of November</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 20:27:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Descategorizados]]></category>

		<category><![CDATA[Historia del Mundo]]></category>

		<category><![CDATA[fifth of november]]></category>

		<category><![CDATA[gunpowder treason]]></category>

		<category><![CDATA[guy fawkes]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerden, recuerden el cinco de Noviembre
De pólvora la conspiración.
No sé de motivo para que la traición
deba alguna vez olvidar.

La Conspiración de la Pólvora de 1605 fue un fallido intento de asesinato contra el rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, perpetrado por católicos ingleses, el más conocido de los cuales es Guido Fawkes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Recuerden, recuerden el cinco de Noviembre<br />
De pólvora la conspiración.<br />
No sé de motivo para que la traición<br />
deba alguna vez olvidar.</p>
</blockquote>
<p>La Conspiración de la Pólvora de 1605 fue un fallido intento de asesinato contra el rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, perpetrado por católicos ingleses, el más conocido de los cuales es Guido Fawkes, el único hombre que ha entrado al Parlamento con buenas intenciones.</p>
<p><img src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" mce_src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" class="mceWPmore mceItemNoResize" title="More..."/></p>
<p>La Conspiración trataba de matar al rey, su familia&nbsp; y la mayor parte de la arisocracia parlamentaria en un sólo ataque, volando el Parlamento durante la Apertura del Periodo Ordinario de Sesiones del Parlamento el 5 de Noviembre de 1605. Los conspiradores también planearon secuestrar a los hijos de a realeza, que no estarían presentes en el Parlamento, e incitar a una revuelta popular en las Tierras Medias inglesas.</p>
<p>La conspiración fue planeada en mayo de 1604 por Robert Catesby. Es muy probable que Catesby se desilusionara del Rey Jacobo cuando éste endureció las leyes contra los católicos. También es muy probable que Catesby buscara un futuro para Inglaterra en el cual la Princesa Isabel (entonces de 9 años) fuera la cabeza de Estado de un país católico. En un ejercicio especulativo &#8220;What If?&#8221; me lanzaré a explicar esto, pero no ahora: hoy toca la historia.</p>
<p>Además de Catesby y Fawkes, otros conspiradores fueron Thomas y Robert Winter (o Wintour), John y Christopher Wright, Robert Keyes, sir Thomas Percy (o Percye), lord John Grant, Ambrose Rokewood, Everard Digby, Frances Tresham y Thomas Bates, este último el sirviente de Catesby. Guido (o Guy) Fawkes era un experto en exlosivos con gran experiencia militar, presentado a Catesby por medio de Hugh Owen. Los detalles de la conspiración los conocía muy bien el padre jesuita Henry Garnet, jefe de esa orden en Inglaterra, y los conocía gracias a Oswald Tesimond, confesor de Catesby, que le dio permiso al cura de compartir los detalles de la conspiración. Es de hacer notar que los detalles fueron revelados como parte de una confesión,&nbsp; por tanto, sujetos al secreto sacerdotal, y Garnet no podía compartirlos con nadie. A pesar de las objeciones, advertencias y similares por parte de Garnet, el complot siguió adelante.</p>
<p>Para mayo de 1604, Percy&nbsp; arrendó acomodo junto a la cámara de los Lores del Parlamento. La idea era hacer un túnel hasta los cimientos de la Cámara de los Lores, llenar el túne con pólvora, acercar un cerillo a la mecha y salir corriendo como si se llegara tarde para cobrar un cheque en el banco. Guy Fawkes, bajo su identidad secreta como Juan Juánez (John Johnson, a decir verdad), fue puesto a cargo del edificio y pretendía ser el sirviente de Percy mientras que la casa de&nbsp; Catesby en Lambeth era usada para almacenar la pólvora y los instrumentos de minería.</p>
<p>Sin embargo, se atravesó la Peste Negra en verano de 1604, y la plaga fue tan severa que la apertura del Parlamento se fijó para el año siguiente. Los conspiradores seguían cavando en diciembre de 1604, y en enero de 1605 se enteraron de que la apertura había sido pospuesta para octubre de ese mismo año. Los conspiradores comenzaron a acarrear la pólvora vía el Támesis, y se enteraron de pura casualidad que un mercader llamado Ellen Bright había dejado libre un sótano debajo de la Cámara de los Lores, y Percy inmediatamente se las arregló para arrendarle el local a John Whynniard. Fawkes colaboró en las labores para llenar el sótano con pólvora, y para marzo de 1605 ya habían ocultado por lo menos 20, posiblemente 36 barriles de pólvora negra debajo de un almacén de combustible para el invierno. De haberse encendido, la pólvora hubiera provocado un barullo considerable, probablemente reduciendo a cenizas el complejo del Viejo Palacio de Westminster, incluyendo la abadía, y rompiendo cristales a un kilómetro, probablemente incluso una milla de distancia. Los conspiradores dejaron Londres en mayo, y se separaron pues suponían que verlos juntos levantaría sospechas. Acordaron reunirse de nuevo en septiembre, pero la apertura del Parlamento fue pospuesta una vez más.</p>
<p>Guy Fawkes&nbsp; fue dejado a cargo de ejecutar el plan, mientras los otros&nbsp; conspiradores se fueron a Dunchurch, en Warwickshire, a esperar. Si el Parlamento hubiese sido destruído, entonces los otros conspiradores incitarían a una revuelta en las Tierras Medias. La parte más débil del plnera el levantamiento popular. Se requería dinero y armas, y fue por esa razón que se admitió a sir Francis Tresham, quien a la postre fue quien delaría el plan al haberle escrito a su cuñado Lord William Parker, barón de Monteagle. La prueba que existe es una carta que Lord Monteagle recibió el 26 de octubre en su casa de Hoxton:</p>
<blockquote><p>My lord out of the love i bear to some of youre frends i have a care of your preseruasion therefore i would advise you as you tender your life to devise some excuse to shift of your attendance at this parliament for god and man hath concurred to punish the wickedness of this time and think not slightly of this advertisement but retire youre self into youre control where you may expect the event in saftey for though there be no appearance of any stir yet i say they shall receive a terrible blow this parliament and yet they shall not see who hurts them this councel is not to be condemned because it may do you good and can do you no harm for the danger is passed as soon as you have burnt the letter and i hope god will give you the grace to make good use of it to whose holy protection i commend you.</p>
</blockquote>
<p>O en buen castellano:</p>
<blockquote><p>Mi lord, del cariño que le tengo a algunos de sus amigos, quiero atender&nbsp; su cuidado. Por esto le aviso, si usted ama su vida, que discurra alguna excusa para cambiar su asistencia al Parlamento, pues Dios y el hombre han coincidido en castigar la locura de nuestro tiempo. I no tome a la liger este anuncio y retírese used mismo a sus tierras, donde podrá esperar el evento en seguridad, porque no debe haber apariencia de conmoción alguna, y sin embargo he de decir que deberán recbir un terrible golpe, el Parlamento, y aún así no deben ver quién los golpea. Este consejo no debe ser condenado, porque puede hacerle bien y no debe hacerle mal, pues el peligro pasará tan pronto queme usted esta carta: y voto a Dios le conceda la gracia de hacer buen uso délla, que a su sagrada protección le encomiendo.</p>
</blockquote>
<p>Monteagle hizo que la carta fuese leída en público, posiblemente para alertar a los conspiradores de que habían descubierto su secreto, y le entregó a cra a Robert Cecil, primer Duque de Salisbury, secretario de Estado. Los otros conspiradores se enteraron de eso al día siguiente, pero decidieron seguir adelante cuando Fawkes inspeccionó el sótano y encontró que todo estaba en orden.</p>
<p>El pitazo, sin embargo, condujo a una búsqueda exhaustiva en las bóvedas bajo la Cámara de los Lores, durante la noche del 4 de noviembre. A media noche, ya en el 5 de noviembre, el alguacil Thomas Knyvet (Justice of the Peace), y una partida de hombres descubrieron a Fawkes, haciéndose llamar Juan Juánez, no muy alejado de los barriles de pólvora, cuidando una pila de varitas para fuego, con un reloj, cerillos y papel de encendido entre sus posesiones. Fawkes fue arrestado, y en vez de alegar demencia o cualquier otra cosa, indicó que sus intenciones eran las de destruir al Rey y al Parlamento. Grupos anarquistas posteriores dirían que pr esa razón Guido Fawkes fue la única persona que entrase al Parlamento con inteniones honorables.</p>
<p>Hacia medio día Fawkes fue interrogado una vez más, esta vez sobre la naturaleza de sus cómplices, el envolvimiento de Thomas Percy, qué cartas había recibio de ultramar y si había hablado con Hugh Owen. Posteriormente fue llevado a la Torre de Londres e interrogado bajo tortura. Si bien la tortura estaba prohibida salvo expreso consentimiento del monarca, Jacobo I escribió que:</p>
<blockquote><p>&#8220;The gentler tortours are to be first used unto him, et sic per gradus ad maiora tenditur, and so God speed your good work.&#8221;</p>
<p>Las torturas más gentiles serán usadas primero, y se extenderán hacia las mayores, y que Dios facilite vuestro trabajo.</p>
</blockquote>
<p>Una chulada de monarca, vaya.</p>
<p>Apenas escuchar del fracaso del plan, los conspiradores huyeron hacia Huddington court, cerca de Worcester, casa de Thomas y Robert Wintour. Llovía a cántaros, empero, así que el viaje fue lento y Richard Walsh, el sheriff de Worcestershire, los atrapó en Stourbridge.</p>
<p>Los que quedaron libres trataron de incitar a la revuelta en las Tierras Medias. Esta revuelta fracasó y tuvo su fin en Holbeach House en Saffordshire, donde hubo un tiroteo que culminó con la muerte de Catesby y la captura de muchos de los principales conspiradores. Aprovechando, se capturó a muchos jesuitas, algunos siendo torturados, y posteriormente muertos por la misma tortura. Robert Wintour se las arregló para permanecer fugitivo durante dos meses antes de caer en Hagley Park.</p>
<p>Los conspiradres fueron juzgados el 27 de enero de 1606 en Westminster Hll. Todos los conspiradores se declararon inocentes excepto Sir Everard Digby, que pretendió defenderse argumentando que el Rey se había retractado en sus promesas de mayor tolerancia a los católicos. Sir Edward Coke, fiscal general, persiguió la causa en nombre de la Corona, y el Duque de Northampton pronunció un discurso refutando los cargos pronunciados por Sir Everard Digby. En ese entonces la justicia era no sólo expedita, sino muy rápida además: el juicio sólo duró un día y nde dudaba de cuál serí el veredicto. El juicio además sirvió como espectáculo público, y hay datos de que se cobraron hasta 10 chelines por entrar. Incluso se dice que los reyes acudieron en secreto. Cuatro de los conspiradores fueron ejecuados en el atrio de la iglesia de San Pablo el 20 de enero, y el 31, Fawkes, Keyes y Winter entre&nbsp; otros fueron ejecutados en el Jardín del Viejo Palacio, en Westminster, en plena escena del crimen. Con la amabilidad que caracterizaba a los europeos de la época, los conspiradores fueron ahorcados, eviscerados, emasculados, y troceados, para posteriormente ser hervidos en salsa de menta y conservados en cerveza tibia, como escarmiento. Fawkes,&nbsp; sin embargo, le aguó la fiesta sus torturadores. Cuando estaba a punto de ser colgado hasta casi morir, Fawkes saltó del cadalso y se rompió el cuello, lo que le ahorró la tortura final. Robert Keyes intentó hacer lo mismo pero su cuerda se rompió, por lo que procedieron a abrirlo en canal totalmente consciente. Henry Garney fue ejecutado el 3 de mayo de 1606 en la iglesia de San Pablo, bajo el horrible crimen de ser el confesor de varios de los miembros de la Conspiración de la Pólvora, a pesar de haberse opuesto a la misma, pues no había denunciado la conspiración, secreto de confesión o no. De poco importó que el pueblo dijera que la sentencia no estaba acorde al crimen y que además se había opuesto al plan: igual lo colgaron, evisceraron y trocearon para servirlo con salsa de menta y conservarlo en cerveza tibia. </p>
<p>El descubrimiento de la Conspiración de la Pólvora levantó una ola de alivio nacional por el haber salvado al Rey y su familia, además de que inspiró una ola de lealtad en el Parlamento. Jacobo I se dirigió a ambas cámaras el 9 de noviembre, y habló argo y tendido sobre las dos preocupaciones que se cernían sobre su real cabeza: el derecho divino de los reyes y el catolicismo. Insistió en que la conspiración hbía sido obra de unos pocos católicos, y no de todos como conjunto, y le recordó a la asamblea que debían regocijarse ante su supervivencia, pues los reyes fueron designados por la divinidad y el rey debía su escape a un milagro. Nada como la lógica inglesa, si bien debo mencionar que el rey reconoció que oprimir a parte de su pueblo podía resultar en otro levantamiento, y relajó en buena medida la aplicación de las leyes anticatólicas. </p>
<p>¿Qué hubiera pasado si Fawkes hubiera hecho kaboom con todo el Parlamento?</p>
<p>Eso, mis amigos, será tema para otro artículo.</p>
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		<title>Apolo 8: ¿Existe Santa Claus?</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Nov 2008 18:05:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

		<category><![CDATA[Apolo 8]]></category>

		<category><![CDATA[Frank Borman]]></category>

		<category><![CDATA[Jim Lovell]]></category>

		<category><![CDATA[loi-1]]></category>

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		<description><![CDATA[Borman viajaba por el espacio con el dudoso honor de ser el primer hombre con vómitos, mareos y ganas de tejer chambritas en el Espacio Sideral. La nave había quedado hecha un asco y la gasolinería más cercana estaba cada vez más lejos y sin posibilidades de regresar a tiempo para evitar otro accidente de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Borman viajaba por el espacio con el dudoso honor de ser el primer hombre con vómitos, mareos y ganas de tejer chambritas en el Espacio Sideral. La nave había quedado hecha un asco y la gasolinería más cercana estaba cada vez más lejos y sin posibilidades de regresar a tiempo para evitar otro accidente de esa naturaleza&#8230;</p>
<p><span id="more-1069"></span></p>
<p>Para fortuna de nuestros héroes, el resto de la etapa de crucero del Apolo 8 pasó tranquila y sin incidentes, con la tripulación verificando que todo estuviera bien y en orden, y con Lovell y Anders alejándose ligeramente cuando Borman les daba la espalda. La NASA tenía programada una transmisión de televisión a las 31 horas del viaje. Se utilizó una cámara de blanco y negro  con un peso de dos kilos (bastante ligera para la época) con dos lentes: uno de ángulo ancho (muy ancho: 160 grados de apertura) y un telefoto (de nueve grados de apertura). En esta transmisión, la tripulación trató de darle un paseo por la nave a los televidentes y mostrarles la Tierra desde muy arriba. <a class="internal" title="Apollo 8 Borman describing the Earth.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/46/Apollo_8_Borman_describing_the_Earth.ogg">Borman describía lo que veía desde la ventana del Apolo 8</a> porque, lamentablemente, en la Tierra lo único que veían los televidentes era un disco blanco. A falta de filtros apropiados, la luz de la Tierra saturó la cámara. El hecho de no tener con qué visualizar la imagen hacía que los astronautas apuntaran a ciegas. Y después de 17 minutos de transmisión, la rotación del Apolo 8 debido al Modo de Rosticería hizo que la antena de alta ganancia dejara de apuntar a la Tierra. Lovell alcanzó a terminar la transmisión deseándole a su mamá un feliz cumpleaños.</p>
<p>Para este momento el horario planeado para que los astronautas durmieran había sido hecho bolita y tirado al cesto de la basura. A las treinta y dos horas y media del lanzamiento, Lovell se durmió, tres horas y media antes de lo planeado. Media hora después  Anders hizo lo mismo, tomándose una píldora para dormir y &#8211;dicen los malintencionados&#8211; recomendándole a Borman que se pusiera un tapón para pasar la jornada. Para este momento, a pesar de dirigirse hacia allá a muy altas velocidades, ninguno de los tres astronautas había visto la Luna. Y es que, de las cinco ventanas que tenía la nave, tres estaban empañadas por culpa del sellador de silicón, que al calentarse con el sol había soltado algunos gases; y a que la posición de la nave  impedía que pudieran ver la Luna desde las otras dos ventanas.  De hecho, no fue sino hasta que la tripulación le dio la vuelta a la Luna que pudieron verla  en todo su esplendor.</p>
<p>Habían transcurrido ya 55 horas desde el despegue y era tiempo de hacer otra transmisión de televisión. Para entonces, los astronautas se las habían ingeniado para tomar los filtros de las cámaras fotográficas y montarlas en el teleobjetivo de la cámara de TV. Parece ser que un jovencito llamado Angus MacGyver se enteró de esto y comenzó una fructífera carrera como espía, utilizando como principales herramientas para desfacer entuertos una útil navaja suiza y toneladas de rollos de cinta de ducto. Decía yo que los astronautas tenían que hacer una transmisión  de televisión. Ésta vez, <a class="internal" title="Apollo 8 Lovell describing the Earth.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/13/Apollo_8_Lovell_describing_the_Earth.ogg">el encargado de describir las imágenes fue Jim Lovell</a>, que describió lo mejor que pudo la Tierra, lo que era visible y los colores que se podían ver. Esta vez, la transmisión duró 23 minutos y Lovell ya no le deseó un feliz cumpleaños a su mamá.</p>
<p>Y a las cincuenta y cinco horas y cuarenta minutos desde el despegue, el Apolo 8 entró al campo gravitacional de un cuerpo celeste que no era la Tierra. Si bien técnicamente esto no es correcto (la Luna está en la influencia del campo gravitacional terrestre, y la Tierra está en la influencia del campo gravitacional solar, y así sucesivamente) en la práctica la gravedad que ejercía la Luna era mayor a la gravedad que ejercia la Tierra, así que ahora, y para todo efecto práctico, el Apolo 8 estaba bajo control de Selene. Haciendo un poco de cálculos matemáticos, los tres hombres se encontraban a 62,377 kilómetros de distancia de la Luna, viajando a una velocidad de 1,216 m/s; es decir, iban rapidísimo. Increíblemente, el momento les pasódesapercibido a los astronautas porque los jovenazos aún estaban calculando su trayectoria y velocidad con respecto a Cabo Kennedy. Y seguirían haciéndolo hasta que efectuaran su última corrección de curso, cuando cambiarían a un marco de referencia basado en la orientación ideal de la nave respecto a la Luna, y utilizarían por segunda ocasión el motor del Sistema de Propulsión de Servicio para darse un empujón en la órbita lunar. Faltaban 13 horas antes de que estuvieran en órbita alrededor de la Luna.</p>
<p>El mayor evento antes de insertarse en la órbita lunar era la segunda corrección de curso. Ésta debía ser retrógrada, es decir, se debía desacelerar la nave algo así como 60 centímetros por segundo. De esta manera, la distancia a la que pasaría la nave de la superficie de la Luna seria menor, permitiendo que se insertaran en órbita. Exactamente a las 61 horas de efectuado el lanzamiento, y a 39,000 kilómetros de distancia de la Luna, la tripulación encendió el motor del Apolo 8 por 11 segundos. Eso les permitiría dar una vueltecita por la luna a escasos 115 kilómetros de distancia, que en términos astronómicos es como para extender la mano y tocar la Luna. Y sin una atmósfera que te dificulte la visualización, la vista sería perfecta (si descontamos el maldito vaho del aislante de silicón en las ventanillas). Tres horas después, la tripulación se preparó para ejecutar la acción LOI-1: Lunar Orbit Insertion-1, es decir, la primera Inserción en órbita lunar de la Historia. No había margen para el error. Muy abajo, y caes a la Luna. Muy arriba, y te vas al espacio sin posibilidades de regresar a Casa. Y peor aún: había qué hacerlo en la Cara Oculta de la Luna por culpa de la física mecánica orbital. No sólo ningún ojo humano había visto en vivo y en directo el Lado Oculto de la Luna; tampoco habia posibilidades de comunicarse con la Tierra, porque había un estorbo muy grande: la Luna. Qué ironía&#8230;</p>
<p>En Houston,  el Control de Misión estaba preocupado. Sí, se habían hecho miles de cálculos y simulaciones. Pero, ¿Y si algo fallaba? ¿Y si los muchachos no podían insertarse? ¿Y si no existiera Santa Claus? Se tomó entonces una decisión democrática. La pregunta era un simple &#8220;¿Va o no va?&#8221; A las 68 horas, Control de Misión les inform? que la decisi?n era &#8220;Va, montando el mejor pájaro que pudimos encontrar.&#8221; (<em>&#8220;Go</em>, <em>riding the best bird we can find&#8221;</em>). Sesenta y ocho horas con cincuenta y ocho minutos después del despegue, <a class="internal" title="Apollo 8 prior to LOI.ogg" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/c/c7/Apollo_8_prior_to_LOI.ogg">el Apolo 8 se oculto detrás de la Luna.</a></p>
<p>Diez minutos antes de la inserción lunar, la tripulación inició un último chequeo de la nave, esperando no tener problemas porque ya no había forma de comunicarse con la Tierra.  Verificaron que cada switch estuviera en su posición adecuada, que cada contacto que debía estar cerrado estuviera cerrado, que cada contacto abierto  debía estar abierto, que cada luz que debía estar encendida estuviera encendida y que cada luz que debía estar apagada permaneciera apagada; en resumen, que todo estuviera bien.  Y entonces los astronautas, faltando dos minutos para iniciar la maniobra, vieron al sol iluminando oblicuamente la superficie lunar. Fue Lovell quien lo vio primero,  pero había tan poco tiempo para admirar&#8230;</p>
<p>Exactamente a las 69 horas, 8 minutos y 16 segundos desde el lanzamiento, el Sistema de Propulsión de Servicio se encendió por cuatro minutos y 13 segundos, colocando al Apolo 8 y su tripulación en órbita alrededor de la Luna. La tripulación describiría ese tiempo como los cuatro minutos más largos de toda su vida. Y es todo debía ser perfecto, con exactitud milimétrica (a escala espacial, claro está), si no querían ir a visitar Saturno o ver la superficie de la Luna muy de cerca y sin posibilidades de retorno. O incluso hubieran podido haber terminado en una órbita elíptica que hubiera hecho peligrar la misión o incluso impedir que se llevara a cabo. Tras verificar que todo estuviera en orden, los tres astronautas lanzaron un suspiro de alivio y se prepararon para ver a la Luna de cerca durante las siguientes 20 horas.</p>
<div class="thumb tright">
<div style="width: 252px;"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/dc/AS8-13-2329.jpg/611px-AS8-13-2329.jpg" alt="" /></div>
<p>Mientras tanto, en Houston, Control de Misión seguía esperando. ¿La inserción lunar habría sido exitosa? ¿La Luna ya conocería lo que es tener su propio satélite? ¿Se habrán estrellado los astronautas? ¿Habrán salido disparados con dirección a Neptuno? ¿ Existe Santa Claus?<br />
Esta historia continuará&#8230;</p></div>
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		<title>Apolo 8: Veloz cual saeta</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 23:08:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

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		<description><![CDATA[Borman, Lovell y Anders, a bordo del Apolo 8, habían cumplido con todas las labores que les habían sido encargadas, y a las siete horas de haber despegado de Cabo Keneddy habían colocado a la nave en Modo de Rosticería&#8230;

Nombres curiosos donde los haya, el Modo de Rosticería (Barbecue Mode en inglés) era llamado de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Borman, Lovell y Anders, a bordo del Apolo 8, habían cumplido con todas las labores que les habían sido encargadas, y a las siete horas de haber despegado de Cabo Keneddy habían colocado a la nave en Modo de Rosticería&#8230;</p>
<p><span id="more-1066"></span></p>
<p>Nombres curiosos donde los haya, el Modo de Rosticería (Barbecue Mode en inglés) era llamado de manera oficial como Control Termal Pasivo. En este modo, el calentamiento de la nave provendría directamente del Sol, ahorrando así energía, y para que el calentamiento fuera distribuido por toda la superficie del Apolo 8 de manera uniforme, la nave giraría sobre su eje longitudinal a la pasmosa velocidad de una revolución por hora. Tomemos en cuenta que el Sol, en el espacio, calentaba las partes expuestas a una temperatura que excedía los 200 grados Celcius mientras que la parte en la sombra tenía unos agradables cien grados bajo cero. Estas temperaturas podrían causar que el cono de calor (es decir, el escudo termal para el retorno) se rompiera, o los tanques de propelente explotaran. En ese tiempo era imposible obtener un giro perfecto, y más con tres hombres moviéndose en su interior, así que el Modo de Rosticería terminaba describiendo un cono en cada rotación. Este cono debía ser ajustado a través de los cohetes del Sistema de Control de Reacción cada media hora para no perder el rumbo.</p>
<p>Porque el rumbo se perdía, no cabe la menor duda de ello. Estaba el hecho innegable de que la Tierra se movía, la Luna se movía y la nave se movía. La primera corrección de rumbo llegó a las 11 horas de iniciado el viaje. Según las pruebas hechas en tierra, existía una pequeña posibilidad de que el sistema de propulsión de servicio explotara si se utilizaba por demasiado tiempo de manera continua. Para evitarlo, la cámara de combustión debía primero ser preparada, trabajando el motor por poco tiempo, para que éste se cubriera con una capa de desechos de combustible y se ajustara al régimen de trabajo. Lo mismo que hacemos en tierra con un carro nuevo: lo tratamos como si fuera nuevo por mil kilómetros y vamos ajustando el motor a nuestros hábitos de manejo, a menos que el mismo motor haga variar nuestros hábitos de manejo. Lo mismo allá, sólo que con un motor más rápido y sin una gasolinera cercana a la vista.</p>
<p>La primer maniobra de corrección duró 2.4 segundos y añadió unos 6.2 metros por segundo a la velocidad de vanguardia del Apolo 8. Aquí es donde se aprecia el hecho de que fue bueno probar el motor: se esperaba que se agregaran 7.5 m/s en lugar de los 6.2 m/s obtenidos; un análisis posterior indicó que muy probablemente una burbuja de helio en la línea de alimentación del oxidante causó una menor presión de combustible de lo esperado, por lo que para añadir ese 1.3 m/s requerido la tripulación utilizó los pequeños propulsores del Sistema de Control de Reacción. Para fortuna de los astronautas, la trayectoria y la velocidad fueron perfectas de ahí en mas, por lo que las otras dos correcciones planeadas fueron canceladas. Once horas habían pasado desde el despegue, con 16 horas de trabajo ininterrumpido por parte de los astronautas. Así que le tocaba el turno de dormir al bueno de Frank Borman. Siete deliciosas horas le tocaban&#8230; o eso creía.</p>
<p>Uno pensaría que en el espacio todo sería paz y tranquilidad. Pero (inserte su imprecación favorita aquí) los astronautas no estaban en el espacio: estaban en una nave que viajaba con rumbo a la Luna, rodeado de sonidos de ventiladores, crujidos del sistema de control de reacción, sonidos de la computadora y la radio, y lo que es peor, con la imposibilidad de descansar la cabeza en una almohada. Y como la Nasa había decidido que por lo menos uno de los astronautas permaneciera siempre despierto para controlar cualquier eventualidad, a esto se debía agregar el constante parloteo con Control de Misión en Houston. Anders llegó a comentar que se despertaba alarmado cada vez que movía la cabeza, porque sentía que iba a caer al vacío&#8230; cosa que en realidad estaba pasando. Una hora de algo que no se puede calificar como sueño después, Borman pidió permiso para tomarse una píldora para dormir. Y ¡(eufemismo)! no tuvo gran efecto. Peor aún, cuando acabó el martirio de ese primer descanso, Borman se sentía enfermo y vomitó dos veces. Pero eso no fue lo peor, no. También tuvo un poco de diarrea. Y eso no era lo peor: lo peor fue que llenó la nave de globulitos de vómito y cosas peores. La tripulación limpió lo mejor que pudo. Borman no quería que el mundo supiera lo que había pasado allí arriba, pues la transmisión se hacía sin cifrado de ningún tipo y multitud de radioaficionados la seguían, pero Lovell y Anders de cualquier manera debían informar a Control de Misión. Así que se les ocurrió utilizar el Equipo de Almacenamiento de Datos, el cual servía para que la nave enviara telemetría y comentarios de voz, que era entonces enviada a la Tierra a gran velocidad (para aquellos tiempos, claro). Después de grabar una descripción de lo sucedido a Borman, solicitaron a Control de Misión que analizaran la grabación y solicitaban una evaluación de los comentarios de audio.</p>
<p>El personal médico se reunió en el segundo piso del Control de Misión en Houston para poder hablar con los tripulantes. El control de misión estaba duplicado para evitar cualquier fallo, y en esa misión el del tercer piso era el utilizado por los controladores de vuelo, mientras el del segundo piso funcionaba como espejo. Así que se realizó una comunicación privada con los astronautas en el control espejo, en el cual se llegó a la conclusión de que no había gran cosa de qué preocuparse: la causa era la misma gripe que había sufrido la tripulación del Apolo 7. Esto, sin embargo, no era completamente cierto. Un análisis posterior reveló que en realidad Bowman sufría del Síndrome de Adaptación al Espacio, que afecta a uno de cada tres astronautas por unos días, mientras el sistema de orientación del oído interno se acostumbraba a estar en un ambiente de gravedad cero (donde no tienes peso, pero sí toda tu masa, y el arriba y abajo son meros puntos de referencia).  Nunca antes se había notado ese síndrome porque ninguna misión previa al programa Apolo había tenido tanta libertad de movimiento.</p>
<div class="thumb tleft">
<div style="width: 252px;"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/4/47/Ap8-S68-56531.jpg" alt="" /></div>
</div>
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		<title>Vayamos a la Luna</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2008 23:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

		<category><![CDATA[Apolo 8]]></category>

		<category><![CDATA[Frank Borman]]></category>

		<category><![CDATA[Jim Lovell]]></category>

		<category><![CDATA[William Anders]]></category>

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		<description><![CDATA[Wally Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham, la tripulación de reemplazo para el Apolo 1, se elevó en la misión Apolo 7 y le permitió a la NASA retomar confianza. La misión se enfrentó con muy pocos problemas. El Sistema de Propulsión del Módulo de Servicio, el cohete que colocaría al Apolo en órbita lunar, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Wally Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham, la tripulación de reemplazo para el Apolo 1, se elevó en la misión Apolo 7 y le permitió a la NASA retomar confianza. La misión se enfrentó con muy pocos problemas. El Sistema de Propulsión del Módulo de Servicio, el cohete que colocaría al Apolo en órbita lunar, y lo que es más importante, lo sacaría de ella, fue disparado ocho veces, prácticamente perfecto en cada ocasión. Aunque ninguno de ellos fue seleccionado para misiones posteriores, por problemas con Control de Misión, demostraron que la nave Apolo era un vehículo eficaz en el espacio.</p>
<p><span id="more-1061"></span></p>
<p>Llegó entonces el Momento de la Verdad. Hasta ese momento, ninguna nave tripulada, ni americana ni rusa, había llegado más allá de una alta órbita terrestre. El 21 de Diciembre de 1968, Frank Borman, James Lovell y William Anders, los astronautas seleccionados para tripular el Apolo 8, se encargarían de poner su nombre muy en alto, de manera literal y figurada.</p>
<p>Ésta misión, sin lugar a dudas, fue la más importante de todo el programa espacial Apolo, aunque no la más famosa.</p>
<p><a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/55/Apollo_8_liftoff.ogg">Lanzamiento del Apolo 8, en formato ogg</a></p>
<p>El Apolo 8 fue lanzado a las 7:51 AM. La primera fase del despegue transcurrió con un mínimo de problemas: la primera etapa del cohete Saturno V tuvo un rendimiento menor al esperado por 0.75%, por lo que, para compensar, el cohete tuvo que quemar combustible otros 2.45 segundos. Para el final de la segunda etapa, el cohete comenzó a vibrar con una frecuencia estimada en 12 hertz y 2.5 m/s, muy similar a lo experimentado por el Apolo 7. Como resultado, el Saturno V terminó colocando a la misión en una órbita de 181.5 km por 191.3 km, dando una vuelta cada 88 minutos y 10 segundos. La altura ideal debía de ser de 185 km de apogeo.</p>
<p>Durante las siguientes dos horas y treinta y ocho minutos  la tripulación y Control de Misión trabajaron para verificar que la nave estuviera lista para la Inyección Translunar, es decir, para que la nave se impulsara con dirección a la Luna. En este punto la tripulación transformó la cápsula de su forma inicial de carga impulsada por cohetes, a una nave espacial por derecho propio.  La tercera etapa del Saturno V  debía estar en condiciones de hacerlo: recordemos que en el Apolo 6, el cohete no pudo reencenderse. Además, estaba el problema de las comunicaciones. Para poder trabajar de manera adecuada, la comunicación entre el Apolo y el Control de Misión debía efectuarse a través de una sola persona, el Capcom. Para el Apolo 8, se designaron tres capcoms en turnos de ocho horas y en rotación constante. El primer capcom era Michael Collins, y a las 2 horas, 27 minutos y 22 segundos desde el despegue, dijo: &#8220;<a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fb/Apollo_8_go_for_TLI.ogg"><em>Apollo 8</em>. You are Go for TLI</a>&#8220;. Oficialmente los astronautas tenían permiso para ir a la Luna. Por doce minutos la tripulación del Apolo 8 verificó que todo estuviera bien, y entonces se encendió de nueva cuenta el Saturno V.  Funcionó perfectamente por 5 minutos y 17 segundos, llevando a los astronautas a una velocidad de 10,822 m/s) hasta una altura de 346.7 km. La velocidad más rápida registrada hasta ese momento por humano alguno. Una vez que el Saturno V cumplió su última labor, era tiempo de separarse de tan poderoso y útil artefacto. El Apolo 8 se separó de la tercera etapa en tiempo y forma, de manera que los astronautas pudieron fotografiarlo a la perfección cuando giraron la nave y volaron en formación con ella. Paralelamente, al rotar,  la tripulación tuvo la más hermosa de las vistas: la Tierra entera vista desde el Espacio, vista por primera vez por ojos humanos.</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/thumb/1/1f/As08-16-2593.jpg/600px-As08-16-2593.jpg" alt="" />En ese momento, Borman comenzó a preocuparse. El Saturno V permanecía aún muy cercano al Apolo 8, y sugirió a Control de Misión que se permitiera una maniobra de separación. Tras analizar los datos recabados (una tarea complicada, porque las computadoras en ese entonces eran muy primitivas, no había calculadoras de mano y algunas tareas había que hacerlas con regla de cálculo), Control de Misión sugirió inicialmente que se apuntara la nariz del Apolo 8 a Tierra y usando los cohetes del Sistema de Control de Reacción del Módulo de Servicio, se añadieran 0.9 m/s de propulsión, pero Borman no quería perder de vista al Saturno V. Tras mucha discusión se decidió apuntar en esa dirección, pero a 2.7 m/s. Por esta discusión, la tripulación llevaba un retraso de una hora con respecto al plan de vuelo original, tiempo que fue bien invertido por razones de seguridad.</p>
<p>Cinco horas después del lanzamiento, Control de Misión controló al Saturno V para que soltara su combustible restante, cambiando su trayectoria de manera que sobrevolara la Luna y entrara en órbita alrededor del Sol, de manera que no fuera un riesgo para la tripulación. Y allá está afuera, con una traslación de 340.80 días, una inclinación de la Elíptica de 23.47 grados, y a una distancia de entre 0.92 y 0.99 Unidades Astronómicas del Sol. No interrumpe nada, no se cruza con la órbita de nadie, y no tiene preocupaciones de ningún tipo, sólo viendo el paisaje. No es mala jubilación por haber trabajado poco maás de 25 minutos.</p>
<p>Un poco después  de esta crucial parte de la misión, el Apolo 8 cruzó los Cinturones de Van Allen, que se extienden hasta a 25,000 km de la Tierra. En teoría, los astronautas recibirían un <a title="Gray (unit)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gray_%28unit%29">miligray</a> de radiación al pasar a través del cinturón. Un miligray es apenas lo encesario para tomar una placa con rayos X del pecho de un humano común y corriente. Generalmente todos recibimos entre 2 y 4 miligrays al año sin problemas. Esto en teoría, recuérdese. En la práctica, nadie sabía lo que pasaría. Era la primera vez que los astronautas cruzarían el cinturón, después de todo. Así que a cada astronauta se le colocó un dosímetro personal de radiación para ser leído a su regreso a la Tierra. Asímismo, se colocaron otros tres dosímetros pasivos que mostraban el nivel de radiación experimentado por toda la tripulación. ¿El resultado? Ida y vuelta, 1.6 miligrays.</p>
<p>Era tiempo de guiar la nave. Ése era el trabajo de Jim Lovell, que como Piloto del Módulo de Comando era en realidad el navegante, si por alguna razón se perdía la comunicación con Control de Misión durante el viaje. Para esto, se habían designado algunas estrellas fijas que debían medirse con ayuda de un sextante construido en la nave, de manera que se podía medir el ángulo entre una estrella y el Horizonte entre la Tierra o la Luna. Hubo, sin embargo, un ligero problema. La expulsión de combustible del Saturno V ocasionó una nube de desechos alrededor de la nave espacial (que algunos ovnilocos han pretendido identificar como naves extraterretres que seguían al Apolo). Esta basura interplanetaria hizo bastante difícil identificar cuáles eran las verdaderas estrellas. Habian pasado ya siete horas desde el despegue, y el retraso entre la decisión de alejarse del Saturno V y la imposibilidad de encontrar las estrellas por parte de Jim Lovell ocasionó que el plan de vuelo terminara retrasado por casi una hora con cuarenta minutos. Y entonces el Apolo 8 entró en Control Termal Pasivo, más apropiadamente llamado Modo de Rosticería.</p>
<p>¿Qué es el Modo de Rosticería?  ¿Qué pasó con los tripulantes del Apolo 8? ¿Existe Santa Claus?</p>
<p>¡Éstas preguntas serán respondidas en la continuación de esta emocionante historia, apropiadamente denominada &#8220;Córrele que te alcanzan&#8221;!</p>
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		<title>Apolo 7: Sólo para adultos.</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 20:27:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Descategorizados]]></category>

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		<description><![CDATA[El programa espacial Apolo aún no estaba listo para enviar su primer tripulación a la Luna, pero sí lo estaba para lanzar a la primer tripulación de tres personas al espacio. Mas había que pulir muchos detalles antes.
 

El trabajo de las misiones previas había dado fruto, pero aún no era tiempo de cosechar. Primero había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El programa espacial Apolo aún no estaba listo para enviar su primer tripulación a la Luna, pero sí lo estaba para lanzar a la primer tripulación de tres personas al espacio. Mas había que pulir muchos detalles antes.</p>
<p> </p>
<p><span id="more-1054"></span></p>
<p>El trabajo de las misiones previas había dado fruto, pero aún no era tiempo de cosechar. Primero había que probar qué tal funcionaba el rediseñado módulo de comando y servicio, y para ello la NASA escogió a tres astronautas, Walter M. Schirra, Donn F. Eisele y R. Walter Cunningham.</p>
<p><a href="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/ischlter.jpg"><img class="size-full wp-image-1055" title="ischlter" src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/ischlter.jpg" alt="Wally Schirra, Comandante de la misión" width="162" height="220" /></a><a href="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/ieisdonn.jpg"><img class="size-full wp-image-1056" title="ieisdonn" src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/ieisdonn.jpg" alt="Donn Eisele, piloto del Módulo de Comando" width="153" height="220" /></a><a href="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/icunlter.jpg"><img class="size-full wp-image-1057" title="icunlter" src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/09/icunlter.jpg" alt="Walter Cunningham, piloto del Módulo Lunar" width="155" height="220" /></a></p>
<p>Schirra fue el primer y único astronauta en volar en misiones Mercurio, Géminis y Apolo. Debido a que el módulo lunar no estaba disponible a tiempo, se pudo lanzar esta misión con un cohete Saturno IB, considerablemente más pequeño y económico que el Saturno V. Schirra quería llamar al módulo de comando como Fénix, a manera de homenaje para los astronautas del Apolo Saturno 204. La NASA se negó en redondo. La decisión de nombrar a Cunningham piloto del módulo lunar sin que hubiera módulo lunar provocó una controversia y varias carcajadas en la NASA, pero nada serio. El objetivo de la misión de once días era probar todos los sistemas del módulo de comando y del módulo de servicio en condiciones operativas, cerca de la Tierra, para poder recuperar a los astronautas con rapidez en una emergencia.</p>
<p>El 11 de octubre prometía un inicio sin dificultades, porque la única pausa en la cuenta regresiva fue un tiempo adicional para enfriar el sistema de hidrógeno en la tercera etapa del Saturno V. A las 11:03 a.m. hora local el Saturno IB 205 arrancó, llevando el CSM-101, el primer CSM del Bloque II. Apenas salir de la altura de la torre de lanzamiento el control pasó de Florida a Houston, donde tres equipos diferentes de control de misión, liderados por Glynn Lunney, Eugene Kranz, y Gerald D. Griffin, tomarían el control de la misión. Schirra, Eisele y Cunningham notaron que el vehículo tenía tendencia a oscilar y pudieron escuchar con claridad el sonido de combustible y comburente siendo bombeados a la cámara de combustión de los motores. Apenas 10 minutos y medio después de partir, el Apolo 7 había alcanzado la primera etapa de su viaje, una órbita de 227 por 285 kilómetros de altura, ligeramente fuera de lo planeado pero nada que impidiera desarrollar la misión, si acaso, con modificaciones menores. Las comunicaciones tenían ciertos problemas. Por ejemplo, Cunningham trató de comunicarse con el capcom:</p>
<blockquote><p>00:01:58:10 LMP Jack, let&#8217;s get the [...] temperatures [...] much better aroung 70 ever since lift-off. I&#8217;vew never seen [...] on what kind of [...] expect them to do that [...] couple of hours you&#8217;ll get by [...] that&#8217;s all.</p>
<p>00:01:58:32 CC Okay, Apollo 7, Houston. I couldn&#8217;t copy that, Walt; you&#8217;re down very low.</p></blockquote>
<p>A pesar de los problemas con las comunicaciones y las constantes repeticiones, la misión transcurría sin grandes incidentes. Los astronautas se dispusieron a verificar el estado de la nave. Unas horas después la nave se separó del S-IVB para comenzar el ejercicio de simulación de acoplamiento con el módulo lunar. Cunningham transmitió a Tierra que uno de los páneles del S-IVB no se había separado; éste pudiera haber sido un problema si en realidad tuvieran un módulo lunar al que acoplarse, pero dado que no necesitaban acoplarse de verdad, era una simple molestia menor. Se tomó la desición de que las futuras misiones llevarían explosivos para lanzar los paneles fuera del módulo. Salvo este problema, el motor del módulo de mando funcionó a la perfección, lo que fue recibido con agrado: ésta era la única parte del módulo que no tenía un respaldo: o funcionaba a la perfección o se quedaban varados en el espacio. El Apolo 7 hizo funcionar su motor un total de 8 veces, todos perfectos. El primero fue una aventura por sí mismo: era la primera vez que había tripulantes a bordo para saber qué se sentía al encender el motor. De hecho, Wally Schirra gritó &#8220;Yabadabadoo&#8221; cual Pedro Picapiedra de la era espacial. Según Eisele, &#8220;No sabíamos qué esperar pero recibimos más de lo que esperábamos.&#8221; Su descripción, de que era como una patada en el culo que los aplastó en sus asientos, es mucho más gráfica y útil que las palabras científicas. Pero el motor hizo su trabajo a la perfección.</p>
<p>Todos los sistemas en el Apolo 7, de hecho, funcionaban dentro de sus valores nominales. La mayor parte de los componentes soportaron bien las condiciones de operación durante la  misión. Ocasionalmente alguna celda de combustible se calentaba más de lo que debería, pero nada que arriesgara la misión o produjera un corto circuito. La tripulación sí se quejaba sobre los ventiladores, que eran muy ruidosos, y de hecho apagaron uno, que no ayudó gran cosa, y apagaron el otro, lo que, al nulificar gran parte del flujo de aire en la cabina, ocasionó que se formaran acumulaciones de humedad en las líneas de refrigerante. La tripulación lo solucionó bajo el sencillo procedimiento de lanzarlas al espacio con ayuda de las mangueras recolectoras de orina.</p>
<p>La visibilidad por las ventanillas iban desde muy malas hasta muy buenas, aunque al principio dos ventanas tenían tizne u hollín, mientras que otras tenían condensación de agua en el interior. Cunningham diría un par de días después que el tizne ya se había limpiado, pero la humedad seguía en el interior de una ventanilla, y Schirra lo confirmaría en el séptimo día. Incluso con esos problemillas las ventanas hicieron buen trabajo; de hecho, las que se usaban para observaciones fueron las que en mejor estado se encontraban. Se descubrió también que cualquiera de las 37 estrellas selecionadas por la NASA para navegación por sextante se confundían con la constelación de Urión si se les ocurría vaciar el sistema de eliminación de desperdicios. El sistema de eliminación de desperdicios, de hecho, fue poco menos que inaceptable. Si bien para orinar no había mucho problema, para defecar los astronautas debían tomar una bolsa, bajarse el traje, pegarse la bolsa, sacar los malos pensamientos de su interior, quitarse la bolsa, cerrar la bolsa, subirse los panntalones y guardar la bolsa en un lugar donde no pudieran confundirse con barras energéeticas. El procedimiento total duraba unos 60 minutos, sin privacidad, y los astronautas trataban de hacer todo lo posible por no ejecutar el procedimiento mientras no fuera estrictamente necesario para evitar un mal mayor. Además las bolsas, aunque tratadas con antigérmenes y similares, dejaban escapar un olor poco agradable. De hecho, sólo hubo 12 defecaciones en un total de 11 días. </p>
<p>Sin embargo, los astronautas estaban en mejores condiciones que en misiones anteriores, porque había mucho más espacio. Schirra dijo que todos los problemas que se habían previsto con la tripulación moviéndose yde paso moviendo a la nave, resultaron infundados. La nave se comportó a la altura de las circunstancias y se podía ser un gimnasta a bordo, y divertirse moviéndose. Cunningham dijo que casi no había trabajo para impulsarse y mover cosas. La tripulación encontró que el ejercicio era necesario. Al principio los astronautas dormían en los asientos, de donde tendían a adoptar posición fetal en el ambiente de micrograbedad, y eso terminaba ocasionandoles dolores y calambres en la parte baja de la espalda y los músculos abdominales. Así que mas que correr, volaban (mal chiste, lo sé) a ejercitarse en un aparato llamado Exer-Genie, que entre otras cosas les permitía relajar los músculos. </p>
<p>Si bien la tripulación durmió lo suficientemente bien, también comenzó a irritarse por tener que hacer operaciones en horarios en los que las personas comunes y corrientes estaban descansando o trabajando. Los horarios para dormir eran arbitrarios, y empezaban tan temprano como a las 4 de la tarde (hora de Houston) o tan tarde como a las 4 de la mañana (de nuevo, hora de Houston). Deke Slayton sugirió que los tres astronautas durmieran al mismo tiempo, pero Schirra, consciente de que no se podía dejar sin control a la nave en una misión de prueba, por más bien que se portara, decidió no hacer cambbios en la misión. Eisele mantuvo la guardia mientras Schirra y Cunningham dormían. Aunque tenían bolsas de dormir, Cunningham prefería dormir atado al sillón, puesto que las bolsas eran incómodas, con los broches y cintas en lugares inapropiados. Para el tercer día en órbita, sin embargo, los astronautas ya tenían una rutina para poder dormir y trabajar sin complicaciones. También estaba el tema de la comida. Aunque había a bordo 60 variedades de alimentos para escoger durante la duración de la misión, la calidad era de mala a horrible. La comida tenía la costumbre de soltar migajas por todos lados y las migas flotaban por la cabina. Y odiaban las barras energéticas mientras añoraban un buen par de huevos fritos con tocino. Schirra, que había dicho durante la misión Gémini que la próxima vez que fuera al espacio llevaría café, llevó café, pero no mucho.</p>
<p>La incomodidad y los constantes cambios en la misión cobraron su cuota. Para cuando se trató de transmitir desde el espacio una señal de televisión en vivo, para enseñarle al mundo cómo vivían los astronautas a bordo del Apolo 7, Schirra estaba harto de los constantes cambios:</p>
<blockquote><p>CM: You&#8217;ve added two burns to this flight schedule, and you&#8217;ve added a urine water dump; and we have a new vehicle up here, and I can tell you this point TV will be delayed without any further discussion until after the rendezvous.<br />
CC: Roger. Copy.<br />
CM: Roger.<br />
CC: Apollo 7. This is CAP COM number 1.<br />
CM: Roger.<br />
CC: All we&#8217;ve agreed to do on this is flip it.<br />
CM: [...] with two commanders, Apollo 7<br />
CC: All we have agreed to on this particular pass is to flip the switch on. No other activity is associated with TV; I think we are still obligated to do that.<br />
CM: We do not have the equipment out; we have not had an opportunity to follow setting; we have not eaten at this point. At this point, I have a cold. I refuse to foul up our time lines this way.</p>
<p>CM: Agregaron dos encendidos al plan de vuelo, agregaron un vaciado de orina, y estamos en un vehículo nuevo, y puedo decirte que en este momento la televisión se retrasará sin más discusión hasta que hagamos el acoplamiento.<br />
CC: Roger. Copio.<br />
CM: Roger.<br />
CC: Apolo 7, aquí CAP COM 1.<br />
CM: Roger.<br />
CC: Todo lo que hemos acordado con esto es encenderlo.<br />
CM: [...] con dos comandantes, Apolo 7.<br />
CC: Todo lo que hemos acordado en este pasa particular es encender el interruptor. No hay otra actividad relacionada con la tele; creo que debemos hacer eso.<br />
CM: No tenemos el equipo desempacado, no hemos tenido oportunidad de ponerla a punto, no hemos comido aún. En este momento, tengo un resfriado. Me rehúso a destrozar nuestros horarios de esta manera.</p></blockquote>
<p>Cuando los programas finalmente fueron transmitidos, el primero el 14 de octubre, la tripulación ya más relajada (y sin resfriado) se divirtió haciéndolos. De hecho, utilizaron algunas tarjetas de apunte (&#8221;Keep Those Cards and Letters Coming In, Folks&#8221; y &#8220;Hello from the Lovely Apollo Room High Atop Everything&#8221;). Los resfriados fueron la mayor fuente de inconformidad en la misión. Si un resfriado ya es bastante malo en tierra, en el espacio, con la mucosidad acumulándose en los pasajes nasales y sin poder escurrir fuera por acción gravitatoria, es insoportable. La única manera de expulsar la mucosidad es soplar con fuerza por la nariz&#8230; lo que ocasiona que la presión en los tímpanos aumente y sea doloroso. Lo único que tenían a bordo eran descongestionantes y aspirinas, y nada que los doctores pudieran hacer.</p>
<p>A pesar de los problemas, la misión fue un éxito rotundo. Se encendieron los motores 8 veces, se transmitió por primera vez en vivo, sin cortes ni censura desde una nave espacial norteamericana, se utilizó el motor SPS para salir de órbita tras 259 horas y 39 minutos de vuelo, se separaron los módulos de comando y servicio y la cápsula regresó a tierra de manera nominal, apenas a 13 kilómetros del lugar asignado, el 22 de octubre. El único problema durante el aterrizaje fue que acuatizaron en la posición estable 2 (de cabeza) aunque las bolsas de aire pronto acomodaron el módulo de comando en posición estable 1. Schirra, Eisele, y Cunningham estaban a bordo de la nave de rescate menos de una hora después.</p>
<p>¿Tuvo final feliz esta historia? Sí y no.</p>
<p>La misión fue un éxito total, rotundo y absoluto. La nave funcionaba en condiciones de operación, y así se abría la puerta para ir a la Luna . con ese equipo. Pero Schirra, Eisele y Cunningham no volverían a volar en una misión Apolo: la administración de la NASA no estaba conforme con su desempeño a bordo y su falta de profesionalismo, por lo que los relegó a segundo plano. Ni siquiera cuando las misiones subsecuentes le dieron la razón al comportamiento de la misión Apolo 7 los duros corazones administrativos se ablandaron. Pero ni a Schirra, ni a Eisele ni a Cunningham le importó. Ellos ya habían hecho historia.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>En nuestro siguiente episodio: Ante los constantes retrasos en la entrega del módulo lunar, la NASA se ve obligada a hacer cambios en el programa Apolo. La misión lunar se adelanta y se envía a tres personas a la Luna para probar si el módulo de comando es capaz de hacer su trabajo. Si algo sale mal, no habrá forma de ayudar a los astronautas. Y no hay esperanza de bajar a la Luna, ni siquiera para que se envíe una nave con suministros si los astronautas quedan varados en el satélite terrestre. ¿Qué pasará con el Apolo 8?</p>
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		<title>Apolo 6: Rebotando en el espacio.</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 02:42:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

		<category><![CDATA[Apollo 6]]></category>

		<category><![CDATA[CM-020]]></category>

		<category><![CDATA[Saturn V]]></category>

		<category><![CDATA[SM-014]]></category>

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		<description><![CDATA[Quedaba un vuelo para probar y corregir los problemas del Saturno V antes de que se lanzara al espacio el primer Apolo con tripulación. Mas las cosas amenazaban con ponerse feas.

La falta de tiempo estaba obligando a los administradores de la NASA a emplear tácticas que permitieran aprovechar los recursos con que contaban actualmente para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quedaba un vuelo para probar y corregir los problemas del Saturno V antes de que se lanzara al espacio el primer Apolo con tripulación. Mas las cosas amenazaban con ponerse feas.</p>
<p><span id="more-1051"></span></p>
<p>La falta de tiempo estaba obligando a los administradores de la NASA a emplear tácticas que permitieran aprovechar los recursos con que contaban actualmente para lograr su objetivo. Ya se había tomado la decisión de que el Apolo 7 volara sin módulo lunar, porque éste no lograría estar terminado a tiempo, lo que permitiría lanzarlo desde un Apolo IB. Pero el Apolo 6 no lograba estar completo a tiempo.</p>
<p>La misión Apolo 6 sería la primera en la cual se usaría la Bahía Alta 3 del Edificio de Ensamble Vertical, al igual que el Edificio de Despegue 2 y para transportar el vehículo se emplearía el Lanzador Móvil 2. Sus objetivos principales eran probar el sistema de motores del Saturno V y el sistema de reentrada del Módulo de Comando en condiciones de simulación de un retorno a Tierra en el peor caso posible.</p>
<p>Por fin las cosas parecían marchar bien. La primera etapa del cohete llegó por barcaza el 13 de marzo de 1967, y fue erigida en el EEV el 17 de marzo, justo cuando llegaron la tercera etapa y la Computadora de Control de Instrumentos. La segunda etapa del cohete tenía dos meses de retraso, y para comenzar a probar las piezas se colocó un espaciador con toda la forma de unas pesas olímpicas pero de tamaño familiar, de manera que se pudieran montar las piezas y comenzar a probar los aparatos. El espaciador contaba con todas las conexiones eléctricas y la misma altura y masa de la segunda etapa, la cual arribó el 24 de mayo. No fue instalada en su lugar sino hasta el día 7 de julio. para complicar las cosas, todavía se estaba probando el Saturno IB que llevaría la misión Apolo 4. Si bien en el edificio se podían albergar hasta cuatro Saturnos al mismo tiempo, sólo se tenía personal para probar uno a la vez. Los módulos de comando y servicio llegaron el 29 de septiembre, con el módulo de comando 20 y el módulo de servicio 14. El módulo de servicio 20 fue destruído en una explosión de un tanque de combustible, mientras que el módulo de comando 14 fue desmantelado como parte de la investigación del Apolo 1. Los módulos fueron colocados en su lugar el 10 de diciembre, y el cohete fue por fin movido a la plataforma de despegue el 6 de febrero de 1968.</p>
<p>Por fin el 4 de abril de 1968 dio inicio la misión 6. Sin embargo las cosas distaron mucho de ser como estaban planeadas. No bien había despegado el Saturno V cuando los motores comenzaron a rebotar: apenas a los dos minutos del despegue y durante 30 segundos. Se esperaban ciertos problemas, pero un análisis posterior indicó que se había metido la pata hasta la cadera durante el diseño y construcción de los motores. Evidentemente no era de esperar un vuelo suave, puesto que no hay forma de controlar la uniformidad de la combustión del combustible, aunque se puede reducir a unos parámetros que lo conviertan en despreciable, como si fuera ruido de fondo en una línea eléctrica. En el caso de la primer etapa, el motor era alimentado por un tubo que alimentaba combustible desde los tanques de hidrógeno y oxígeno. Este tubo estaba sujeto a las vibraciones inherentes del sistema. con el resultado de que al llegar a determinada frecuencia comenzaba a oscilar. Si todos los tubos oscilaban al unísono, se presentaba un curioso problema en la estructura del cohete: los motores recibían de cuando en cuando helio en lugar de hidrógeno y oxígeno, helio que se suponía debía quedarse en la parte superior de los tanques para presurizar el combustible. El motor no podía quemar helio, que es un gas nombre muy noble, y se apagaba momentáneamente, con lo cual el sistema regresaba a las condiciones iniciales para volver a empezar. La solución fue sencilla: se llenaron los espacios vacíos con helio para amortiguar las vibraciones.</p>
<p>La vibración parecía ser la causa de que el adaptador que unía el módulo de comando y servicio con el sucedáneo del módulo lunar tuviera problemas estructurales: las cámaras de a bordo grabaron algunas piezas cayendo de ahí a los 133 segundos de iniciada la misión. El problema del adaptador fue trazado hasta su origen: su estructura en forma de panal. Mientras el cohete aceleraba y la atmósfera perdía presión, las celdas se expandieron debido al aire y agua atrapados en su interior, producto tanto de su fabricación como del llenado con gases licuados, que hizo su parte al bajar la temperatura del adaptador. Al expandirse, expandían también la estructura exterior del adaptador hasta romperlo. La solución fue sencilla y de baja tecnología: se hicieron agujeros en ls superficie, para permitir la expansión de la estructura.</p>
<p>Se agotó el combustible de la primera etapa y se inició la segunda, que pronto tuvo sus primeros problemas. El motor número dos tuvo problemas de rendimiento desde T+206 hasta T+310, para finalmente apagarse en T+412. A los dos segundos se apagó el motor tres, sin señales de problemas previos. La computadora de a bordo logró compensar el problema con el simple procedimiento de dejar encendidos los tres motores restantes por 58 segundos más.</p>
<p>El problema se ubicó en la ruptura de una línea de combustible que alimentaba los encendedores de los motores. Un encendedor es en esencia un motor en miniatura montado en la pared de la cámara de presión del motor principal. Durante el encendido de la segunda etapa, y probablemente como consecuencia de las vibraciones de la primera etapa, la línea de alimentación de hidrógeno del encendedor se rompió, con lo cual alimentaba exclusivamente oxígeno líquido. En teoría el motor modelo J-2 estaba diseñado para quemar más hidrógeno que oxígeno, para mantener baja la temperatura. En la práctica, con la mezcla mal controlada, la temperatura en el motor dos se elevó hasta el punto en que la cámara de presión falló, y la súbita falta de presión fue detectada, apagando el motor antes de que se produjera un daño mayor. Lamentablemente, había problemas en el alambrado del sistema: cuando se apagó el motor número dos, el sensor de presión también envió la señal de apagado al motor tres. La solución en futuras misiones fue sencilla: la línea de alimentación, hasta entonces un tubo flexible, se cambió por un tubo rígido. El fallo en el alambrado también se corrigió.</p>
<p>Ni siquiera la tercera etapa se libró de problemas: el S-IVB debió permanecer encendido 29 segundos adicionales. Debido a esos problemas, los módulos de comando y servicio y el S-IVB estaban en una órbita de 178 por 367 kilómetros, cuando estaba planeado que estuvieran en una órbita circular de 160 kilómetros. Y las cosas no pararon ahí. Tras dos órbitas de prueba, el S-IVB falló en reencenderse para simular las condiciones de una inyección translunar, que es la que permite enviar a los astronautas hacia la Luna propiamente dicha. Como la tercera etapa utilizaba el mismo diseño de motor de la segunda etapa, se llegó a la conclusión de que el mismo problema con el encendedor impidió que la tercera etapa reigniciara estando en órbita terrestre.</p>
<p>Quedaba una cosa por hacer para no abortar la misión: se separó la astronave de la tercera etapa, la cual habría de caer a tierra el 25 de abril, y se utilizaría el motor del módulo de servicio para elevar a la astronave a una órbita superior, para al menos completar algunos de los objetivos de la misión. El motor permaneció encendido 442 segundos, mucho más de lo que se hubiera necesitado en una misión real, y elevó la nave a 22 200 kilómetros. Sin embargo ya no quedaba suficiente combustible para acelerar la reentrada de la nave, por lo cual ingresó a la atmósfera terrestre a poco menos de 10 000 metros por segundo, cuando estaba planeado que lo hiciera a 11 270 metros por segundo. Esta falta de velocidad implicó que la nave cayó a 80 kilómetros del punto planeado, y el USS Okinawa tardó 10 horas en llegar e izar la nave.</p>
<p><a id="Causes_and_fixes_of_problems" name="Causes_and_fixes_of_problems"></a></p>
<p>Los problemas en la misión hubieran causado que se abortara una misión tripulada; si no se hubiera hecho la prueba y detectado los fallos, el resto de las misiones hubiera estado plagada de fallos que hubieran impedido la realización del programa a tiempo. Como muestra de que los errores se corrigieron, ninguna de las once misiones Apolo lanzadas desde Saturnos V mostraron más problemas que los inherentes al diseño dela nave, que oscilaba cual varilla de afinador, aunque eso sí, se redijo bastante la vibración.</p>
<p>La misión fue un fallo exitoso. Sin embargo, el públibo en general se enteró más bien poco, porque ese mismo día asesinaron a Martin Luther King Jr en Memphis, Tennessee, noticia más urgente que la de la misión de la NASA.</p>
<p>Pero había que continuar adelante, y la NASA tenía ya el tiempo encima.</p>
<p>A nuestro regreso, en La Conquista del Espacio: la primer misión tripulada desde el Apolo 1 debía ser lanzada. Se había elegido a tres intrépidos hombres, Walter Schirra, Donn Eisele, y Walter Cunningham, para tripularla. ¿Qué le esperaría a los tres hombres en el espacio? ¿Funcionaría el módulo de comando y servicio en condiciones de operación? ¿Por qué no se puede navegar con las naves de la Catedral? ¡No se pierdan el siguiente y emocionante episodio de Al Infinito y Más Alla: apropiadamente titulado &#8220;Control de misión, cállate el hocico&#8221;!</p>
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		<title>Apolo 5: ¡Fuego en el hoyo!</title>
		<link>http://cuarentaydos.com.mx/2008/08/22/apolo-5-fuego-en-el-hoyo/</link>
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		<pubDate>Sat, 23 Aug 2008 02:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Descategorizados]]></category>

		<category><![CDATA[Apolo 5]]></category>

		<category><![CDATA[computadora de vuelo]]></category>

		<category><![CDATA[LM1]]></category>

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		<description><![CDATA[Era tiempo de probar en condiciones de operación el Módulo Lunar. Aún era muy peligroso probar el sistema con humanos adentro, dura lección aprendida con el Apolo 1. Y había también problemas no relacionados con la misión que podían ponerla en peligro.

Era necesario, además, probar el desempeño de los motores del Módulo de Excursión Lunar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Era tiempo de probar en condiciones de operación el Módulo Lunar. Aún era muy peligroso probar el sistema con humanos adentro, dura lección aprendida con el Apolo 1. Y había también problemas no relacionados con la misión que podían ponerla en peligro.</p>
<p><span id="more-1047"></span></p>
<p>Era necesario, además, probar el desempeño de los motores del Módulo de Excursión Lunar en condiciones no operacionales: el  motor de ascenso del módulo lunar debería encenderse estando aún unida a la etapa de descenso, simulando las condiciones de un aterrizaje abortado en la superficie lunar. Perdonarán ustedes que no emplee el vocablo alunizaje, pero si empezamos así terminaremos utilizando millones de palabras diferentes para cada planeta existente (amercurizaje, avenusaje, aterrizaje, amartizaje, alunizaje, etcéteraje&#8230;) y no hay motivo para complicarnos así de feo. Ya bastantes complicaciones tuvo ensamblar la computadora utilizada en la misión.</p>
<div id="attachment_1049" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/08/computerplatine_wire-wrap_backplane_detail_z80_doppel-europa-format_1977.jpg"><img class="size-medium wp-image-1049" title="computerplatine_wire-wrap_backplane_detail_z80_doppel-europa-format_1977" src="http://cuarentaydos.com.mx/wp-content/uploads/2008/08/computerplatine_wire-wrap_backplane_detail_z80_doppel-europa-format_1977-300x225.jpg" alt="Tablero de una computadora Z80 alambrado con la técnica de embobinado" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Tablero de una computadora Z80 alambrado con la técnica de embobinado</p></div>
<p>La misión tuvo problemas desde antes de despegar. Había que probar el módulo lunar, en el cual se había colocado la computadora más pequeña hasta entonces construída. Los científicos del Instituto Tecnológico de Massachussetts se las habían ingeniado para comprimir una computadora del tamaño de una habitación en una computadora del tamaño de una caja de archivo muerto. Esto no pudiera haberse logrado nunca de no ser por la invención de los circuitos integrados. Las primeras computadoras, las utilizadas en los Bloques I, contaban con 4100 circuitos integrados, cada circuito con una única compuerta lógica NOR de tres entradas. Las del Bloque II, la segunda generación, redujo sustancialmente su tamaño al utilizar compuertas enpaquetadas, ya que en un sólo circuito integrado había dos compuertas lógicas NOR de tres entradas, y el ahorro de espacio y energía permitió integrar 5600 compuertas en aproximadamente 2800 circuitos. La memoria de la computadora estaba basada en núcleos de ferrita, y era de apenas cuatro mil palabras, cada palabra de 16 bits, con 15 bits de datos y 1 de paridad, para la memoria reescribible, y de treinta y dos mil palabras de 16 bits, 14 de datos, uno de signo y uno de sobreflujo, para la memoria de sólo lectura. Fairchild Semiconductors fabricaba los chips, que utilizaban una lógica sencilla de resistor a transistor (RTL), evitando así problemas con sistemas anteriores, que usaban indistintamente lógica de diodo a transistor y lógica de diodos, fabricados por Texas Instruments. La tarjeta madre estaba fabricada utilizando una técnica llamada &#8220;wire wrap,&#8221; en la cual los circuitos se colocan en su posición por medio de sockets o bases, que a su vez tienen postes cuadrados, y un alambre se embobina alrededor de los postes. El resultado, si se hace bien, ocasiona que los alambres muerdan los postes con varios cientos de kilos de presión por centímetro cuadrado, lo que proporciona una conexión en la cual los gases la tienen muy difícil para penetrar y oxidar la conexión. Usualmente el sistema, que es muy tardado y complicado de realizar, se utiliza para prototipos, pues no es necesario fabricar una tarjeta con el circuito completo, basta con llevar los extremos del alambre a donde se necesita. Las reparaciones, sin embargo, proporcionan verdaderos dolores de cabeza. En el caso de los Bloques I y II, para evitar problemas la tarjeta madre fue encapsulada en resina epóxica, con el objeto de aislarla completamente.</p>
<p>Dejando aparte los problemas de la computadora, la misión también tenía problemas con el módulo lunar en sí mismo.  Podemos atribuir el problema a que nadie antes había fabricado un módulo lunar. Mas el programa se encontraba muy retrasado. Se suponía que la misión debía partir en abril de 1967, y el módulo se esperaba para septiembre de 1966. Pero los motores de la etapa de ascenso tenían problemas en las soldaduras, los de descenso no funcionaban adecuadamente, y no se podían fabricar las piezas adecuadas con el grado de precisión y calidad que se necesitaban. De hecho, el módulo fue embarcado sin patas, porque éstas no pudieron ser fabricadas a tiempo. A pesar de ello, el módulo lunar llegó hasta junio de 1967 cuando llegó el módulo lunar, y aún así tuvo que pasar cuatro meses en pruebas, reparaciones y adecuaciones antes de acoplarse al Saturno IB, en noviembre de 1967. Y las cosas no pararon ahí. En diciembre de 1967, uno de los módulos que se fabricaban en Grummann falló de fea manera. Uno de los cristales del módulo lunar número 5, que estaba programado para volar en la misión 11, se estrelló durante las pruebas de presurización. Se suponía que el sistema estaba diseñado para resistir 39 kilopascales, pero se estrelló a 35 kilopascales. Para no retrasar aún más la misión, se tomó la decisión de reemplazar las ventanas en el módulo lunar 1 por paneles de aluminio. Total, nadie iba a bordo para ver el paisaje. Para facilitar todavía más las cosas, la misión 5 se montó en el mismo Saturno IB de la misión AS-204, y se retiró el sistema de escape del cohete. De esta manera se ahorró peso y se pudo lanzar antes la misión.</p>
<p>Se programó el despegue para el 22 de enero del 1968. Y el 19 de enero Jack Craven, el ingeniero de control de vuelo  para el módulo lunar, sufrió un accidente. No había nadie que pudiera reemplazarlo, y Gene Cranz estuvo a punto de cancelar la misión, pero Dwight Coons, el cirujano de vuelo, se comprometió a ayudar a que Craven estuviera en condiciones de trabajar. Sin embargo, fue Robert Carlton quien tuvo que manejar la consola de Craven, pues éste apenas podía hablar y respirar le causaba dolor, no digamos ya moverse. Es difícil trabajar cuando el volante de tu Volkswagen Sedan se estrella contra tu pecho en un accidente.</p>
<p>Finalmente el Apollo 5 despegó, antes de que el sol se ocultara en medio de los crepúsculos arrebolados del Cabo Cañaveral. La primer etapa funcionó sin problemas, colocando la segunda etapa y el módulo lunar en una órbita de 163 por 222 kilómetros de altitud. Cuarenta y cinco minutos después se separó el módulo lunar, y tras dar un par de vueltas por el vecindario inició la siguiente parte de la operación. La acción estaba en Australia, donde Jim Fucci era el Capcom.</p>
<blockquote><p>Signal strenght good. Mission sequence five cued. Clocks in sync. Computer is in control. Engine arm . . . plus X jets firing. Engine start. 10 percent . . .</p>
<p>Intensidad de señal buena. Marcada secuencia cinco de misión. Relojes en sincronía. Computadora en control. Motor activo&#8230; mas jets X disparando. Motor arranca. 10 por ciento&#8230;</p></blockquote>
<p>En Control de Misión se empezaba a respirar  tranquilamente cuando Fucci gritó &#8220;SHUT DOWN!&#8221; (¡Paren todo!) y comenzó a enviar instrucciones para asegurar el módulo de comando. Habían pasado apenas 4 segundos.</p>
<p>En Houston se recibió la telemetría y el análisis arrojó dos mensajes: &#8220;DPS Delta V&#8221; y &#8220;Forget It!&#8221; ¿Qué significaban esos mensajes? ¿Logrará el Módulo Lunar cumplir su misión? ¿Se perderá la misión y habrá que volver al tablero de dibujo? ¡No se vayan, la conclusión viene después de este corte comercial!</p>
<blockquote><p>Señora, ¿Se le caen constantemente? ¿Las quiere tener siempre lisas y templadas? ¡Sus medias siempre se verán perfectas si usa Ligueros Leonisa!</p></blockquote>
<p>Regresamos a nuestro programa. Sólo había una persona en todo control de misión que sabía de lo que se trataban los mensajes: Craven. El lastimado hombre farfulló instrucciones a Carlton, que tradujo todo al inglés para beneficio del resto de la misión: La alarma indica que el empuje no se formó con suficiente rapidez. El tiempo programado de empuje es demasiado corto. Debemos cambiar el temporizador de la computadora.&#8221;</p>
<p>Y tenía sentido. El mensaje &#8220;Forget it!&#8221; (¡olvídalo!) indicaba simplemente que, cuando se ejecutó el comando, nada sucedió. Alguien en el MIT tenía sentido del humor.  Sin embargo, no había tiempo de corregir el problema, puesto que la estación rastreadora australiana estaba a punto de perder contacto.  Aunque tenían aún tres horas y media antes de que la misión se fuera al garete, o peor aún, al carajo, por lo que no todo estaba perdido.  Los problemas se acumularon. Las señales comenzaron a perder claridad, de manera que lo que antes funcionaba a la primera oportunidad, ahora debía ser retransmitida tres y hasta cuatro veces antes de que la computadora recibiera la instrucción correctamente.  Se decidió enviar las instrucciones al más puro estilo de quien no tiene otro recurso: encomendándose a la Virgen María. Gene Kranz  envió el conjunto completo de instrucciones en un solo paso, musitando un &#8220;Hail Mary&#8221; por lo bajo, aunque tenía aún un plan de respaldo, siguiendo las enseñanzas del Profeta Mahoma: &#8220;Confía en Dios, pero ata tu camello.&#8221; Se acababa el tiempo; y los problemas se acumulaban: si no se ejecutaban las instrucciones adecuadamente, al encender los motores el módulo lunar terminaría en medio del Atlántico. Así pues, cuando la nave estaba sobre California, se apagó la computadora de guía, se programó la computadora principal y se inició la secuencia. Esto encendió la etapa de descenso, la apagó, volvió a encenderla, la apagó, inició la prueba de fuego en el hoyo (&#8221;Fire in the hole!&#8221;), y a continuación el motor de ascenso fue encendido, con resultados positivos. Media órbita después, se encendió por última vez para la maniobra final de ascenso. Apenas cuatro órbitas se habían hecho y la misión había concluído. En total, se había destruído un tanque de control de combustible, había volado una boquilla de un motor de control de altitud, se habían descalibrado los giroscopios, y se gastó todo el combustible de ascenso. También se había cumplido con los objetivos de la misión y se había resuelto un problema inesperado en tiempo real. La telemetría se perdió cuando el módulo lunar estaba cayendo sobre Panamá; el módulo de ascenso cayó el 24 de enero y la etapa de descenso el 12 de febrero, al suroeste de Guam.</p>
<p>En nuestro próximo episodio: Es tiempo de que vuele el Saturno V. La NASA recibió con agrado las noticias publicadas por los diarios, &#8220;Misión Apolo Un Éxito, Programa Lunar Marcha Bien.&#8221; La Misión Apolo 6 está planeada para revisar problemas en la nave, pero aún no es lo bastante segura como para enviar a tres hombres en ella. Y además la misión pasará desapercibida por los medios de comunicación, porque hay noticias más importantes. ¿Qué pasará con el Apolo 6? ¿Podrá la NASA completar la misión a tiempo? ¿Quién sería el aguafiestas que le quitó a la NASA su merecido éxito? ¿Por qué si los caminos se cruzan no tienen caminitos? ¡No se pierdan el siguiente episodio de esta serie, a la misma batihora y por el mismo baticanal!</p>
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		<title>Calentando motores: Apolo 4</title>
		<link>http://cuarentaydos.com.mx/2008/08/15/calentando-motores-apolo-4/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 20:15:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Pastrami</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Conquista del Espacio]]></category>

		<category><![CDATA[Apolo 4]]></category>

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		<description><![CDATA[hora había que probar los nuevos juguetes de la NASA. Un Saturno V estaba listo para ser entregado.

El Saturno V es el vehículo más grande jamás construído. Debía serlo, pues de otra manera nada podría proporcionar la fuerza necesaria para vencer el pozo gravitacional terrestre y llegar a la Luna. El Saturno V es tan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>hora había que probar los nuevos juguetes de la NASA. Un Saturno V estaba listo para ser entregado.</p>
<p><span id="more-1045"></span></p>
<p>El Saturno V es el vehículo más grande jamás construído. Debía serlo, pues de otra manera nada podría proporcionar la fuerza necesaria para vencer el pozo gravitacional terrestre y llegar a la Luna. El Saturno V es tan grande que la plataforma de lanzamiento 39 debió ser construída específicamente para alojarlo. El cohete consta de tres etapas: S-IC, S-II y S-IVB. La misión Apolo 4 sería la primera vez en que el S-IVB sería reiniciada en órbita terrestre y la primera vez en que la nave Apolo entraría a la atmósfera a la misma velocidad con que lo haría para alcanzar una trayectoria de retorno desde la Luna. Debido a que nunca antes se habían hecho estas pruebas, el Saturno V llevaba a bordo casi 5000 instrumentos de medición. Y la cosa se complicaba todavía más pues, al contrario de lo que Wernher Von Braun había hecho en Alemania, probar cada componente por separado, en América se había decidido probar todo al mismo tiempo para recortar el número total de pruebas. Lo cual significaba que el cohete debía funcionar perfectamente a la primera. Los administradores del programa Apolo tenían serias dudas sobre la prueba completa, pero nada se podía hacer si querían que el sueño de Kennedy de colocar a un hombre antes de que la década de 1960 se cumpliera. Lo único que podían hacer era alegar (correctamente) que la década de los 60 terminaba el 31 de diciembre de 1970, pero al ciudadano común las matemáticas le importaban más bien poco.</p>
<p>El cohete de prueba llevaría además al módulo de comando y servicio 17 (CSM-017), un módulo de producción formado por un Bloque I para probar los sistemas, en lugar de un Bloque II que sería el que llevaría pasajeros. Sin embargo se colocaron algunos sistemas del Bloque II para mejorar la seguridad e integridad del vehículo: el escudo térmico y una nueva escotila estaban ahí, por ejemplo. El Saturno V también llevaría un módulo lunar falso,  un LTA-10R que sería llevado en calidad de lastre, con la misma masa distribuida de la misma manera que la nave original.</p>
<p>La construcción no fue precisamente según lo planeado. La primer pieza del Apolo 4 en llegar al Centro Espacial Kennedy fue la tercera etapa, fabricada por Douglas Aircraft y lo suficientemente pequeña como para ser transportada por avión, en este caso el Pregnant Guppy (Pescadito Embarazado, gracias por no preguntar) de Aero Spacelines, un Boeing 377 Stratocruiser especialmente modificado para transportar cargas grandes, que además de tener gran espacio interior consumía más combustible que agua un crudo y fiuncionaba con hélices y motores a pistón. Las otras etapas eran demasiado grandes y debían ser transportadas por barco: la primera etapa, fabricada por Boeing, llegó a través del Río Banana desde Louisiana. El CSM llegó la víspera de Navidad de 1966 y la segunda etapa el 12 de enero de 1967. La segunda etapa llegó con mucho retraso, y para no desfasar más las cosas el Saturno V fue alzado en la plataforma utilizando un enorme carrete en lugar de la segunda etapa, esperando que llegara el módulo faltante. Cuando todo parecía estar marchando bien, el Apolo 1 se incendió. La inspección al módulo de comando y servicio encontró 1407 problemas solamente en el cableado. Aún así había que continuar con el programa. Grissom no le hubiera perdonado a la NASA que el programa se retrasara.</p>
<blockquote><p><tt>If we die, we want people to accept it. We are in a risky business and we hope that if anything happens to us it will not delay the program. The conquest of space is worth the risk of life.</tt></p></blockquote>
<blockquote><p>Si morimos, queremos que la gente lo acepte. Estamos en un negocio peligroso y esperamos que si algo nos pasa eso no retrasará el programa. La conquista del espacio bien vale correr el riesgo.</p></blockquote>
<p style="text-align: right;">Gus Grissom, 03/1965</p>
<p>Así que el 23 de febrero de colocó la segunda etapa del Saturno V. Era un trabajo de precisión de tal magnitud que se decía que los operarios bajarían la carga sobre un huevo sin romper la cáscara. Increíblemente, se encontraron microfracturas en la estructura de otro S-II y se decidió revisar el recién instalado. Se volvió a montar el cohete, se colocó el módulo de comando el 20 de junio y todo el vehículo salió del Edifico de Ensamble Vertical el 26 de agosto: seis meses después de la fecha original de lanzamiento. El 6 de Noviembre el combustible estaba listo para ser bombeado: 26 camiones de oxígeno líquido, 28 trailers de hidrógeno líquido, y 27 vagones de keroseno refinado ocuparon su lugar en el cohete. Al mezclarse en las cantidades apropiadas, 34 millones de newtons de fuerza motriz impulsarían al cohete de la Tierra al Espacio. Esta cantidad crearía ondas de choque de tal magnitud que la plataforma de lanzamiento 39 fue construida a seis kilómetros y medio del Edificio de Ensamble Vertical.</p>
<p>El lanzamiento fue perfecto. Las etapas I y II se encargaron de colocar al S-IVB y carga en una órbita de 185 kilómetros. Tras dos órbitas el S-IV arrancó y colocó a la nave en una órbita elíptica cuyo apoheo era de 17,000 kilómetros. El CSM inició su propio motor y la nave alcanzó los 18000 kilómetros. Tras haber alcanzado el punto máximo de su órbita, el vehículo volvió a encender sus motores y alcanzó la asombrosa velocidad de 40000 kilómetros por hora cuando ingresó a la atmósfera. El aterrizaje fue perfecto: la desviación del punto esperado fue de poco más de 15 kilómetros.</p>
<p>No todo fue miel sobre hojuelas, sin embargo. Las ondas de choque producidas por el lanzamiento fueron mucho más fuertes de lo esperado, con el resultado de que afectaron el Edificio de Ensamble Vertical, el cuarto de despegue y los edificios de prensa. De hecho, en la habitación de noticieros de la CBS las baldosas del techo comenzaron a caer sobre Walter Cronkite, experto divulgador científico de la CBS, que salió ileso pero un poco sucio. Para evitar problemas similares la NASA preparó un dispositivo de supresión de sonido, el cual disminuiría la temperatura y fuerza de las ondas de choque a niveles manejables. ¿Qué material fue el elegido para la operación de este dispositivo? Agua de mar. Millones de litros de agua de mar serían bombeados a la plataforma de lanzamiento y soltados justo cuando se encendiera el cohete en misiones posteriores, reduciendo en gran medida la fuerza de las ondas de choque. De esta manera la fuerza resultante, aunque aún ensordecedora, por lo menos ya no provocaba riesgos a la integridad estructural de los edificios. El mismo sistema se utiliza aún hoy en día para los lanzamientos de ciertos cohetes y naves, incluyendo al transbordador espacial.</p>
<p>Debido al gran número de cámaras montadas en el Saturno V, gran parte de los programas y películas que utilizan material de los Apolo utilizan tomas del Apolo 4 (y del Apolo 6). La más conocida es la interetapa que protegía las toberas de la segunda etapa: el anillo que cae es del Apolo 4. La cámara utilizada era teconología de punta en ese tiempo, filmando a alta velocidad y alta resolución: las imágenes proyectadas a velocidad normal son 15 veces más lentas que la captura original. Las dis cámaras fueron eyectadas a aproximadamente 61 kilómetros de altitud, justo después de la separación de la primera etapa. Todavía llevaban la misma velocidad inercial del vehículo. Entraron a la atmósfera y descendieron con la ayuda de paracaídas y fueron recuperadas flotando en el océano. </p>
<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/q1vy4xXZynI&#038;hl=en&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/q1vy4xXZynI&#038;hl=en&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p>En nuestro siguiente episodio: El Saturno V pasó la prueba y el programa Apolo volvió a retomar velocidad. Es tiempo de probar el Módulo Lunar en condiciones de operación, y verificar qué pasaría si hay un fallo grave en la misión que obligue a abortar todo en una emergencia. ¿Funcionarán los escudos térmicos en una situación así? ¿Resistirán los motores? ¿Funcionará el módulo lunar? ¿Eso que huelo es en realidad el top sirloin que dejé en el fuego y se está quemando? ¡No se pierdan el siguiente y emocionante episodio, a la misma batihora y por el mismo baticanal!</p>
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