Episodio 6: Cómo (no) salvar al mundo (1): comida orgánica.

Entre los coches híbridos, las bolsas del mandado de lona y los pañales de tela, todos hacen lo que pueden para salvar al mundo. Industrias completas han brotado cual hongos orgánicos tras la lluvia para promovernos el estereotipo de gente socialmente responsable que quieren heredarle un mundo mejor a los robots y las cucarachas que nos sucederán si seguimos así. ¿O tal vez no?

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–Bienvenidos a Cuarentaydos, la Respuesta a Todo, donde hoy discutiremos las cinco grandes maneras en que la gente trata de salvar al mundo. Episodio uno, cómo no salvar al mundo: comida orgánica. A mi derecha está Quoth, the Raven.
–Howdy.
–Y a mi izquierda está V for Vancouver.
–Sup, dawg! 
–Soy  Lord Eggs, su anfitrión y  moderador de hoy, y vamos a comenzar con una serie de mesas redondas para celebrar que no tenemos nada que celebrar. Vamos a discutir sobre la posibilidad de que las acciones que tomamos para salvar el mundo probablemente terminen dañando más a nuestro planeta que beneficiándolo. ¿Son nuestas accciones malas por los motivos correctos, o buenas por los motivos equivocados? Analizaremos esto con escepcicismo y veremos la dura y cruda realidad. Invitamos a nuestros vainaescuchas a participar visitando Cuarentaydos Punto Com Punto Eme Equis y uniéndose a la discusión. No se vayan, vamos a una pausa comercial, regresamos, es muy breve.

 

 

¡El Circo del Absurdo cumple su primer año por la red! Y para celebrar, la Corte de Los Milagros, Guanatinghamshire y Cuarentaydos, la Respuesta a Todo, regalan dos libros. Sólo tienes que ser una de las primeras cienmil personas en enviarnos un dólar a a cada uno de nosotros, y participarás en un concurso para ganarte «Mars in 3-D» y «El Origen de las Especies»; o también enviando un correo a concurso arroba cuarentaydos.com.mx con la respuesta a las siguientes preguntas:

Para ganarse «El origen de las Especies»:

¿Qué cosa son incapaces de percibir los miembros de la familia felis silvestris catus, característica que, aparentemente, también comparten con los miembros del genus panthera?

Para ganarse «Mars in 3D»:

Dos autores predijeron la existencia de las lunas de Marte. ¿Quiénes fueron y dónde se ubican los cráteres nombrados en su honor?

Puedes participar para ganarte los dos libros, que serán sorteados al azar entre los participantes. Tienes hasta el 1 de abril para enviar tu respuesta.

 

 

 

–Y regresamos a Cuarentaydos, la respuesta a todo. Bien, compañeros, comencemos por el principio. Tengo aquí una lista de acciones que la gente hace para tratar de salvar al mundo que, sin embargo, pueden terminar dañándolo más. Sin tomar posición a favor o en contra, tratemos de analizar los datos, formular hipótesis,  y ver si se sostienen con base en la evidencia que tenemos. ¿Preparados?
–’Ora, va.
–Juega. 
–Alimentos orgánicos. Ésta es una de esas situaciones en que la lógica parece ser de lo más chingón y no se le ven trazas de fallos. La comida orgánica es, sencillamente, comida que no utiliza fertilizantes artificiales, pesticidas, hormonas, antibióticos o similares durante su proceso de crecimiento. Si eliminamos todas esas cosas, no tenemos riesgo de envenenamiento, y nuestra comida será más sana. Nuestras gallinas estarán más contentas, nuestras vacas darán más leche y mejores filetes, el tocino de nuestros cerdos tendrá menos calorías pero más sabor. Nadie está en contra de comer mejor y más sano. La pregunta es: ¿cómo será mejor lo que como? Quoth, un minuto para exponer tu punto de vista.
–No hay problema en comer comida más sana. El problema sería más bien si lo que estamos comiendo es realmente más sano y mejor. Empezamos con el problema de que los alimentos orgánicos son más caros, y segundo, que su producción natural es naturalmente menor. El volcarse súbitamente a la agricultura o ganadería orgánicas tendría un impacto en el planeta mucho mayor y más grave que  continuar con las técnicas de producción mecanizada. Sabemos que los fertilizantes, antibióticos y pesticidas fueron creados por una razón: producir más comida. ¿Qué tiene de malo eso? Como las técnicas de cultivo orgánicas son muy ineficientes, al tratar de salvar al mundo podemos en realidad condenar a muerte a unos cuantos miles de millones de personas. Ya bastantes problemas tenemos para alimentar a toda la población como para pretender además quitar alimentos en aras de salvar a la Tierra, a quien ninguna puta falta le hace que la salven.
–Gracias, Quoth; V, un minuto con tu punto de vista. 
–Por más que me gustaría estar en contra de Quoth, no puedo más que estar de acuerdo con él. Todas las cosas de las que reniegan quienes promueven la comida orgánica están ahí para incrementar la producción de alimentos. Una hectárea de maíz con fertilizantes y riego artificial produce un 200% más maíz que la misma hectárea en temporal y sin fertilizantes, y si contamos las plagas, puede producir un 300% o más. Y las plagas pueden ser muchas, desde roedores hasta hongos pasando por gusanos, y no cabe duda que la ciencia y la tecnología nos han ayudado a alimentar a más población. Un cálculo rápido que acabo de hacer sobre una servilleta me dice que podríamos alimentar de tres a cuatro mil millones de personas con comida orgánica, lo que está muy bien, excepto si eres de esas dos mil y medio millones de personas que se quedaron sin comer.
–Sin embargo, parece evidente que  los químicos nos hacen daño, si escuchamos a los promotores de la comida orgánica. Quoth, treinta segundos.
–Bueno, ésas personas estarían en contra de las matemáticas de haber  vivido en la época adecuada. Los riesgos de morir intoxicado por alimentos  son menores a los riesgos de vivir desnutrido; nos hemos vuelto muy eficientes para tratar enfermedades que antes no se comprendían o eran una sentencia de muerte segura, y eso se lo debemos en buena medida a que tenemos más y mejores métodos de producción de alimentos, de transporte de alimentos y de analizar qué efectos tienen estos alimentos en nuestro cuerpo.
–V, treinta segundos.
–Concuerdo con Quoth, y además añado que desde la época en que la producción comenzó a mecanizarse la esperanza de vida en México aumentó de 55 años a 75, además de que, bueno, transportar leche orgánica desde Nueva Zelanda a México parece ir un poco en contra del objetivo inicial. Puesto que es menos eficiente, agotaremos los recursos locales más pronto. De hecho eso ya sucede, por lo que no debe extrañar que el queso que te comas venga desde Nueva Zelanda.
–Esto es intesante. Quoth, ¿cómo garantizar la producción local de alimentos?
–No puedes. Es imposible. Tarde o temprano se agotan los recursos o cambia el clima, y por tanto ya no puedes consumir sandwiches de jamón y queso con lechuga, tomate y cebolla todo el año. Plantar calabacitas  en invierno en Québec es imposible: su consumo energético no se obtiene de manera natural, así que debe ser inyectado de manera artificial, lo que implicaría un consumo energético enorme. Es preferible entonces consumir lo local, si es que hay algo, o traer las berenjenas desde un lugar más cálido.
 –Durante años la gente comió siempre las mismas cosas. ¿Es sustentable el regresar a esso tiempos, V? 
–Negativo, comandante. Sencillamente ya no se puede porque hay demasiadas personas concentradas en puntos muy pequeños. Por ejemplo, ¿cómo alimentar a la gente en Bombay o en la Ciudad de México de manera local? Es imposible. Además, no todos los climas soportan todos los alimentos. Ni siquiera es preferible. Cuando Japón se abrió al consumo de alimentos no tradicionales, la talla promedio de los japoneses aumentó 10 centímetros, el color amarillo de su piel se diluyó un poco hasta volverse más bien sonrosado, y si bien aumentó la incidencia de ciertas enfermedades relacionadas al consumo de grasas, también disminuyó la incidencia de otras enfermedades relacionadas con la falta de nutrientes.
–¿De acuerdo, Quoth? 
–Así es. Si no puedes producir todo de manera local, tus posibilidades de consumir una dieta balanceada y sabrosa disminuyen dramáticamente con el tiempo.
–Resumamos entonces su posición respecto a la comida orgánica. ¿A favor o en contra? Quoth.
– En contra.
–V.
–En contra. 
–El consenso parece ser, entonces, que la comida orgánica produce menos beneficios que la comida mecanizada. Antes de irnos, déjenme compartir un dato interesante:  todos sabemos que es necesario fertilizar el suelo después de una cosecha y antes de volver a sembrar, los agricultores orgánicos utilizan estiércol animal en grandes cantidades y de fuentes diversas. Ésto es un riesgo sanitario: si bien los alimentos orgánicos sólo suman el uno por ciento  de la producción de alimentos en los Estados Unidos de América, ocasionan casi el ocho por ciento de los casos de enfermedades producidas por Escherichia Coli O157:H7 en nuestro vecino del norte. 

Nos despedimos, no sin antes adelantarles que en nuestro próximo episodio hablaremos sobre vacunas y la falta de ellas. Quedan con ustedes los franceses de Countdown, con su tema Geri & Freki, disponible en su miniálbum Outlaw como torrent desde Jamendo.com. Hasta la próxima.

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