Apolo 6: Rebotando en el espacio.

Quedaba un vuelo para probar y corregir los problemas del Saturno V antes de que se lanzara al espacio el primer Apolo con tripulación. Mas las cosas amenazaban con ponerse feas.

La falta de tiempo estaba obligando a los administradores de la NASA a emplear tácticas que permitieran aprovechar los recursos con que contaban actualmente para lograr su objetivo. Ya se había tomado la decisión de que el Apolo 7 volara sin módulo lunar, porque éste no lograría estar terminado a tiempo, lo que permitiría lanzarlo desde un Apolo IB. Pero el Apolo 6 no lograba estar completo a tiempo.

La misión Apolo 6 sería la primera en la cual se usaría la Bahía Alta 3 del Edificio de Ensamble Vertical, al igual que el Edificio de Despegue 2 y para transportar el vehículo se emplearía el Lanzador Móvil 2. Sus objetivos principales eran probar el sistema de motores del Saturno V y el sistema de reentrada del Módulo de Comando en condiciones de simulación de un retorno a Tierra en el peor caso posible.

Por fin las cosas parecían marchar bien. La primera etapa del cohete llegó por barcaza el 13 de marzo de 1967, y fue erigida en el EEV el 17 de marzo, justo cuando llegaron la tercera etapa y la Computadora de Control de Instrumentos. La segunda etapa del cohete tenía dos meses de retraso, y para comenzar a probar las piezas se colocó un espaciador con toda la forma de unas pesas olímpicas pero de tamaño familiar, de manera que se pudieran montar las piezas y comenzar a probar los aparatos. El espaciador contaba con todas las conexiones eléctricas y la misma altura y masa de la segunda etapa, la cual arribó el 24 de mayo. No fue instalada en su lugar sino hasta el día 7 de julio. para complicar las cosas, todavía se estaba probando el Saturno IB que llevaría la misión Apolo 4. Si bien en el edificio se podían albergar hasta cuatro Saturnos al mismo tiempo, sólo se tenía personal para probar uno a la vez. Los módulos de comando y servicio llegaron el 29 de septiembre, con el módulo de comando 20 y el módulo de servicio 14. El módulo de servicio 20 fue destruído en una explosión de un tanque de combustible, mientras que el módulo de comando 14 fue desmantelado como parte de la investigación del Apolo 1. Los módulos fueron colocados en su lugar el 10 de diciembre, y el cohete fue por fin movido a la plataforma de despegue el 6 de febrero de 1968.

Por fin el 4 de abril de 1968 dio inicio la misión 6. Sin embargo las cosas distaron mucho de ser como estaban planeadas. No bien había despegado el Saturno V cuando los motores comenzaron a rebotar: apenas a los dos minutos del despegue y durante 30 segundos. Se esperaban ciertos problemas, pero un análisis posterior indicó que se había metido la pata hasta la cadera durante el diseño y construcción de los motores. Evidentemente no era de esperar un vuelo suave, puesto que no hay forma de controlar la uniformidad de la combustión del combustible, aunque se puede reducir a unos parámetros que lo conviertan en despreciable, como si fuera ruido de fondo en una línea eléctrica. En el caso de la primer etapa, el motor era alimentado por un tubo que alimentaba combustible desde los tanques de hidrógeno y oxígeno. Este tubo estaba sujeto a las vibraciones inherentes del sistema. con el resultado de que al llegar a determinada frecuencia comenzaba a oscilar. Si todos los tubos oscilaban al unísono, se presentaba un curioso problema en la estructura del cohete: los motores recibían de cuando en cuando helio en lugar de hidrógeno y oxígeno, helio que se suponía debía quedarse en la parte superior de los tanques para presurizar el combustible. El motor no podía quemar helio, que es un gas nombre muy noble, y se apagaba momentáneamente, con lo cual el sistema regresaba a las condiciones iniciales para volver a empezar. La solución fue sencilla: se llenaron los espacios vacíos con helio para amortiguar las vibraciones.

La vibración parecía ser la causa de que el adaptador que unía el módulo de comando y servicio con el sucedáneo del módulo lunar tuviera problemas estructurales: las cámaras de a bordo grabaron algunas piezas cayendo de ahí a los 133 segundos de iniciada la misión. El problema del adaptador fue trazado hasta su origen: su estructura en forma de panal. Mientras el cohete aceleraba y la atmósfera perdía presión, las celdas se expandieron debido al aire y agua atrapados en su interior, producto tanto de su fabricación como del llenado con gases licuados, que hizo su parte al bajar la temperatura del adaptador. Al expandirse, expandían también la estructura exterior del adaptador hasta romperlo. La solución fue sencilla y de baja tecnología: se hicieron agujeros en ls superficie, para permitir la expansión de la estructura.

Se agotó el combustible de la primera etapa y se inició la segunda, que pronto tuvo sus primeros problemas. El motor número dos tuvo problemas de rendimiento desde T+206 hasta T+310, para finalmente apagarse en T+412. A los dos segundos se apagó el motor tres, sin señales de problemas previos. La computadora de a bordo logró compensar el problema con el simple procedimiento de dejar encendidos los tres motores restantes por 58 segundos más.

El problema se ubicó en la ruptura de una línea de combustible que alimentaba los encendedores de los motores. Un encendedor es en esencia un motor en miniatura montado en la pared de la cámara de presión del motor principal. Durante el encendido de la segunda etapa, y probablemente como consecuencia de las vibraciones de la primera etapa, la línea de alimentación de hidrógeno del encendedor se rompió, con lo cual alimentaba exclusivamente oxígeno líquido. En teoría el motor modelo J-2 estaba diseñado para quemar más hidrógeno que oxígeno, para mantener baja la temperatura. En la práctica, con la mezcla mal controlada, la temperatura en el motor dos se elevó hasta el punto en que la cámara de presión falló, y la súbita falta de presión fue detectada, apagando el motor antes de que se produjera un daño mayor. Lamentablemente, había problemas en el alambrado del sistema: cuando se apagó el motor número dos, el sensor de presión también envió la señal de apagado al motor tres. La solución en futuras misiones fue sencilla: la línea de alimentación, hasta entonces un tubo flexible, se cambió por un tubo rígido. El fallo en el alambrado también se corrigió.

Ni siquiera la tercera etapa se libró de problemas: el S-IVB debió permanecer encendido 29 segundos adicionales. Debido a esos problemas, los módulos de comando y servicio y el S-IVB estaban en una órbita de 178 por 367 kilómetros, cuando estaba planeado que estuvieran en una órbita circular de 160 kilómetros. Y las cosas no pararon ahí. Tras dos órbitas de prueba, el S-IVB falló en reencenderse para simular las condiciones de una inyección translunar, que es la que permite enviar a los astronautas hacia la Luna propiamente dicha. Como la tercera etapa utilizaba el mismo diseño de motor de la segunda etapa, se llegó a la conclusión de que el mismo problema con el encendedor impidió que la tercera etapa reigniciara estando en órbita terrestre.

Quedaba una cosa por hacer para no abortar la misión: se separó la astronave de la tercera etapa, la cual habría de caer a tierra el 25 de abril, y se utilizaría el motor del módulo de servicio para elevar a la astronave a una órbita superior, para al menos completar algunos de los objetivos de la misión. El motor permaneció encendido 442 segundos, mucho más de lo que se hubiera necesitado en una misión real, y elevó la nave a 22 200 kilómetros. Sin embargo ya no quedaba suficiente combustible para acelerar la reentrada de la nave, por lo cual ingresó a la atmósfera terrestre a poco menos de 10 000 metros por segundo, cuando estaba planeado que lo hiciera a 11 270 metros por segundo. Esta falta de velocidad implicó que la nave cayó a 80 kilómetros del punto planeado, y el USS Okinawa tardó 10 horas en llegar e izar la nave.

Los problemas en la misión hubieran causado que se abortara una misión tripulada; si no se hubiera hecho la prueba y detectado los fallos, el resto de las misiones hubiera estado plagada de fallos que hubieran impedido la realización del programa a tiempo. Como muestra de que los errores se corrigieron, ninguna de las once misiones Apolo lanzadas desde Saturnos V mostraron más problemas que los inherentes al diseño dela nave, que oscilaba cual varilla de afinador, aunque eso sí, se redijo bastante la vibración.

La misión fue un fallo exitoso. Sin embargo, el públibo en general se enteró más bien poco, porque ese mismo día asesinaron a Martin Luther King Jr en Memphis, Tennessee, noticia más urgente que la de la misión de la NASA.

Pero había que continuar adelante, y la NASA tenía ya el tiempo encima.

A nuestro regreso, en La Conquista del Espacio: la primer misión tripulada desde el Apolo 1 debía ser lanzada. Se había elegido a tres intrépidos hombres, Walter Schirra, Donn Eisele, y Walter Cunningham, para tripularla. ¿Qué le esperaría a los tres hombres en el espacio? ¿Funcionaría el módulo de comando y servicio en condiciones de operación? ¿Por qué no se puede navegar con las naves de la Catedral? ¡No se pierdan el siguiente y emocionante episodio de Al Infinito y Más Alla: apropiadamente titulado “Control de misión, cállate el hocico”!

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